Coronavirus cambia la forma de hacer negocios

La fortaleza psicológica es vital para mantener a flote el negocio durante la crisis. Foto: Shutterstock

El mundo está viviendo uno de los momentos más difíciles en la historia, la pandemia del coronavirus (Covid-19), que cambia la forma de vivir, pero también de los negocios que deben adaptarse, la forma de operar ya no es ni será la misma.

El cierre de negocios que operan de forma tradicional como establecimientos de comida, servicios de diferentes tipos o tiendas ha llevado a los comercios a transformarse, de no hacerlo pueden morir en poco tiempo. Una de las vías para lograrlo es el mundo digital.

En entrevista con El Economista, Claudio Kandel, director general de DiSí Operaciones, indicó que esta crisis obliga a cambiar las formas de operar y una de esas vías es el mundo digital en todos los sectores.

“Lo digital no es una nueva forma de hacer negocios, pero tiene un repunte importante. Quienes no lo hacían antes están dependiendo menos de instalaciones físicas y suman más modelos de negocio digitales como servicios a domicilio para mantener su negocio. A mí me gusta el contacto humano y me gustaría que hubiera más, pero así se mueve el mundo”, indicó.

Detalló que esta situación obligó a llevar al mundo digital negocios que antes no se habían pensado. Por ejemplo, hay una amplia oferta de conciertos, visitas a museos, conferencias y otro tipo de eventos sociales en línea, incluso la escuela, sin ningún costo y de fácil acceso.

Incluso socializar se adecua a través de aplicaciones o programas que permiten interactuar y hacer reuniones masivas.

Negocio de experiencias

Una de las reflexiones que la pandemia ha dejado en Kandel es como la economía se colapsa porque las personas sólo están comprando lo necesario, es decir, no se adquieren lujos como joyas, ropa de diseñador, carros u otro tipo de lujo, sólo las necesidades básicas, algo a lo que los negocios deben estar atentos.

“Sigues gastando en tus necesidades básicas, que no te hacen más o menos feliz, sino que cumplen con lo que necesitas. También te abstienes de tener cosas que no necesitas o que creías necesitar para vivir”.

Este tema golpea principalmente a los restaurantes, bares y centros de entretenimiento, que para seguir vigentes, están sumando estrategias como los demás negocios, por ejemplo, envíos a domicilio.

Sin embargo, esta tendencia no es tan efectiva para todos los negocios. Por ejemplo, los restaurantes de lujo y bares no tendrán mucha demanda por esta vía porque lo que ofrecen es entretenimiento, una experiencia y si basan su modelo sólo en el menú, pocos lo pedirán. Incluso algunos bares envían cocteles a domicilio, lo que tampoco está teniendo buen impacto porque la gente no los consumía sólo por las bebidas, están tratando de vender a domicilio, cuando lo que ellos venden son experiencias.

“Este nuevo mundo podría estar más basado en producto y menos basado en experiencia, pero hay que ser honestos, cuando la gente salga querrá experiencias de entretenimiento, culturales, entre otras, sólo hay que saber cómo adaptar el momento ahora y después. Es una oportunidad de replantearse un nuevo normal en la vida”.

Una opción en estos casos es transmitir parte de la experiencia en el envío, no sólo en el producto. Desde el momento de recibir la orden de pedido, la presentación, la entrega y añadiendo elementos que hagan única la compra.

No hay fórmulas

Kandel explicó que no hay fórmulas mágicas para actuar, pero hay algunas medidas que las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, pueden seguir para salir vivos.

Primero es juntar todo el dinero posible que entre de ventas realizadas en estos días, lo que va de la mano con el segundo punto, racionalizar gastos, decidir cómo usar mejor el dinero y reducir gastos.

El tercero es saber afrontar las perdidas; por más que se haya trabajado, se perderá mucho.

Finalmente, la parte psicológica. Muchas empresas se enfocan en lo financiero, dejando de lado los problemas emocionales.

“Cuando ocurren cosas con futuro incierto, que obliga a tomar decisiones que pegan de manera emocional, la fortaleza psicológica se vuelve un componente de actividad empresarial muy fuerte”.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario