Chocolateros apuestan por variedad e innovación

Foto: Shutterstock

El chocolate es un alimento para cualquier situación, una declaración de amor, el regalo a un ser querido, un premio por buen comportamiento a un niño o simplemente un aliado para relajarse y consentirse dándose un dulce momento. Por esto y más, ocupa un lugar importante para la vida e incluso la economía del país.

Miguel Ángel Saínz-Trápaga, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares AC (Aschoco), dijo, en conversación con El Economista, que actualmente el sector de la chocolatería es más divertido, innovador y lleno de variedad; sin embargo, se vive una situación preocupante con los productores de cacao.

Entre el 2003 y el 2016, la producción del cacao tuvo una reducción de 46.24%, llegando a 27,287 toneladas, principalmente por los impuestos al chocolate y la alza de precios a insumos como el azúcar. De igual manera, factores ambientales, como el ataque de un hongo en los campos de Tabasco, principal productor de cacao en México que contribuye con 68.8% de la producción nacional y que a raíz de la plaga bajó drásticamente su producción.

A pesar de este desplome, la producción aumentó año tras año y a agosto de 2019 muestra 28,473 toneladas, de acuerdo a datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.

Desde hace cuatro años, Aschoco ha impulsado en la Cámara de Diputados el Día Nacional del Cacao y el Chocolate, que este año se celebró oficialmente el 2 de septiembre.

Chocolate artesanal

Saínz-Trápaga indicó que cada vez son más los negocios dedicados al chocolate. Tan sólo en la asociación se tienen 48 aliados de todo tipo, desde personas del sector del campo, industrial y comercial.

Para un negocio de este tipo, estimó que se requieren en promedio de 500,000 pesos para una chocolatería pequeña, aunque los precios varían dependiendo el tamaño.

Sophie Vanderbecken es propietaria de Le Caméléon, chocolatería artesanal que mezcla la cultura de Bélgica (de donde es originaria) y México, y a quien la pasión del chocolate la llevó a emprender.

Desde su visión, un emprendedor requiere entre 2 y 3 millones de pesos para una fábrica mediana, y para un micro taller son de 50,000 a 100,000 pesos.

Si bien la inversión es importante, lo más relevante es tener una oferta única con mezclas exóticas, empoderando el trabajo de los cacaoteros y promover la cultura del chocolate, tal como lo hace Sophie.

Al comienzo del negocio, hace 16 años, Sophie se enfrentó al reto de que no existía un mercado gourmet desarrollado como lo que ella tenía en mente. Su misión fue comenzar a desarrollar el mercado a través de propuestas diferentes y promoviendo la cultura chocolatera, a través del club de catas, donde se conoce todo sobre el chocolate.

Entre su oferta se están sabores como “flor de jamaica, chapulines, caco criollo, chipo­tle y mole, que enloquecen a los mexicanos. También tenemos los tradicionales amargos y de leche”.

“El sector tiene mucha innovación, por ejemplo, sabores. Hay cremas exóticas, amargos, de leche, todo es posible”, coincidió el presidente de Aschoco.

Negocio mundial

El potencial del cacao y chocolate en México es tan importante que cada vez más industrias del mundo voltean a nuestro país.

Ejemplo de ello es Mars, fabricante de alimentos y dueño de marcas como M&M, Milky Way y Turin, entre otros, que ve en México un gran potencial de crecimiento para el sector.

“México es un mercado sumamente importante para nosotros, tiene gran potencial de crecimiento si se compara con otros mercados internacionales. Muestra de ello es la celebración del Día Nacional del cacao y chocolate”, explicó, Roberto Fraga, gerente de asuntos públicos.

Añadió que el panorama para la industria es positivo, aunque coincide que hay un gran reto a vencer: la producción del cacao.

En este sentido, en Mars tienen programas donde trabajan de la mano con los campesinos como es Amor al Cacao, que desde hace cinco años busca mejorar el nivel de vida de los productores a través de buenas prácticas e impulso de la actividad. Por ejemplo, han visto aumentar su producción hasta 10 veces.

También hay que seguir innovando como ellos con productos que contienen 70% cacao, sin azúcar, ingredientes picosos y mezclas de cremas que endulcen cualquier paladar.

Una de las formas de acercar el chocolate es con las chocoboutiques de Turin, (marca con la que se aliaron hace tres años), que suman 30 en Estado de México, Ciudad de México, Querétaro y Quintana Roo, entre otros.

“México tiene para celebrar el cacao. El chocolate siempre está en momentos que nos hacen sonreír”, finalizó.

[email protected]

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario