La adopción del home office para las pymes fue complicada

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El home office ha representado un reto para las pequeñas y medianas empresas (pymes) que ante la llegada del coronavirus se vieron obligadas a cerrar sus oficinas e implementarlo sin estar totalmente listas.

Un estudio realizado por Citrix reveló que en México sólo 40% de las compañías brindaba opciones de trabajo flexible.

¿Qué pasó con las empresas que no estaban listas para implementar el teletrabajo? ¿Lograron adecuarse al modelo o resultó una mala experiencia? El éxito depende de diversos factores: tipo de empresa, liderazgo, disposición de los colaboradores y herramientas disponibles.

Cultura home office

Euro Te es una de las empresas que se mudó completamente a home office, por lo que tuvieron que hacer modificaciones, como enviar equipos de cómputo, impresoras, papelería y demás artículos a las casas de sus 20 empleados.

También compraron equipo como impresoras para quienes lo necesitaban y quienes no tenían servicio de internet en su casa continuaron yendo a la oficina. Lo que invirtieron en las compras no fue mucho ni afectó al negocio, detalló Olivia Medina, fundadora de la marca.

En el proceso, conocieron herramientas digitales como Zoom y Google Meet. El resultado ha sido tan bueno que incluso “estamos pensando en no volver a las oficinas” y algunos ya han pedido continuar con esa modalidad al pasar la crisis, porque se sienten más cómodos o son personas introvertidas. También han manifestado sentirse mejor económicamente porque ahorran en traslados y comidas. “Veremos cómo adecuarlo”.

El único problema que Olivia Medina manifiesta es que se laboran más horas en casa, algo que tienen que analizar para mantener un adecuado equilibrio. “La crisis ha abierto los ojos de que se puede trabajar eficazmente a distancia”.

Para la firma de abogados Y&G implementarlo no fue difícil, pues desde hace tres años invirtieron en tecnología para hacer conferencias a distancia, ya que muchos de sus clientes son extranjeros (Estados Unidos, Brasil y Canadá, entre otros) y, con herramientas de la nube, los 40 colaboradores pueden trabajar eficientemente.

Su cultura organizacional también les ha ayudado. “Los socios fundadores y dueños de las empresas entienden que no necesariamente estar horas sentados implica ser más eficiente, sino que puedes hacer el mismo trabajo desde otro lugar y eso no implica ni limita las capacidades, talento ni tiempo de respuesta”, mencionó Yoliztli Gutiérrez, socia y fundadora de Y&G Consultores.

Clip, la empresa de los lectores de tarjetas ya trabajaba con un modelo dual, pues cuando un colaborador ingresa a la compañía tiene la opción de decidir, junto con su jefe directo, qué días trabajar a distancia, para lo que se les proporciona el equipo para hacerlo.

Desde el 13 de marzo, todo el equipo está trabajando de forma remota y con buenos resultados de colaboración y productividad, indica Ricardo Muñoz, director de Mercadotecnia.

“Incluso nuestro customer happiness, el servicio de atención telefónica y soporte técnico, está trabajando en casa, lo que fue un reto para nosotros. Hemos logrado una satisfacción en atención al cliente de casi 100%, a quienes atendemos a través de siete canales de contacto”, precisó.

Melina Cruz, cofundadora y CEO de Homely, plataforma que permite contratar servicios de limpieza para hogar u oficina, explica que al tener presencia en la Ciudad de México, Jalisco, Monterrey y Querétaro ya se trabajaba en línea con su equipo de 12 personas, por lo que la adaptación fue sencilla, el reto es la velocidad del servicio de internet.

La empresa tuvo que equipar al personal administrativo con mobiliario, computadoras, bocinas e incluso artículos de papelería. “No ha sido algo que haya cambiado la inversión como la teníamos asignada para cada mes. Tal vez donde se ha disparado la cantidad es en los envíos del equipo a cada casa”, agrega.

No es como lo pintan

Para Simersa, compañía dedicada al servicio de mantenimiento de suministro de energía y electricidad, el home office no ha sido del todo grato. Se acordó que algunos coaboradores trabajarían desde casa y otros esperarían ser llamados para atender servicios.

Sin embargo, al contactarlos para atender un servicio, pedían hasta una hora para arreglarse o desayunar, y después acudir. “Tuvimos que hablar con la gente seriamente y manejar una lista de actividades y horarios”, comenta Martín Reyes, gerente de operaciones.

Los resultados no son buenos y aunque ahora la gente está más atenta a las llamadas, al pedir reportes, los empleados aseguran que lo hacen cuando realmente tienen un retraso de dos semanas.

Una medida que se tomará es proponer trabajar medio tiempo y que el sueldo se ajuste al trabajo realizado.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza y Elizabeth López / El Empresario