Reformas estructurales, ínfimo paso para mover a México

Hace unos días, al leer una nota en la mayoría de los diarios del país haciendo referencia a que el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios anunciaba que las empresas que forman parte de éste invertirían en el presente año cerca de 27,450 millones de dólares canalizándola principalmente a las ramas de la construcción, telecomunicaciones y minería, entre otros, me puse a pensar en el impacto que esto podría causar en la economía de nuestro país, en un México que si algo necesita es inversión que se traduzca en producción y generación de empleos, con la respectiva derrama de ingreso que esto implica.

Pensé de igual forma en las trilladas “Reformas Estructurales” y en la esperanza de que por lo menos al 2016 o 2018, se verán efectos positivos que repercutan en los bolsillos de la mayoría de los mexicanos.

Desde esa óptica, todo se ve bien y se habla de economía, finanzas, números y más números pero me pregunto ¿qué pasa con el actor principal de todo este escenario que somos precisamente los pobladores de esta nación? ¿Qué pasa con nuestra mentalidad? ¿Tenemos el deseo de crecer, de prosperar, de ser mejores y afrontar el reto que esto implica y que tiene que ver con el cultivar en nuestra mente esquemas de calidad y de superación personal?

¿Qué pasa con nuestros principios como personas y como país? ¿Con nuestros valores y filosofía, con nuestra pasión y entrega al hacer las cosas y sobre todo con el desarrollo de nuestras competencias y habilidades para poner en práctica los conocimientos que hemos adquirido a lo largo de los años en beneficio propio y de los demás?

Pienso que el responder a una simple pregunta como la anterior nos debe hacer reflexionar a todos: al obrero, al profesionista, al técnico y al burócrata. Le compete al profesor, al político, a los estudiantes y las amas de casa, así como al inversionista y a los que contribuimos con nuestras acciones a construir la fisonomía que al día de hoy tiene y tendrá México en lo futuro.

En un viaje que realice a Singapur hace aproximadamente un año, me llamó la atención algo que me platicó un funcionario de una escuela de educación media superior y que después pude comprobar que sucedía por todos lados al recorrer el país de punta a punta. Los habitantes de esa nación asiática, tienen muy claro que antes de pensar en los números, en el crecimiento, en la inversión o el empleo y en temas que tienen que ver con cuestiones de tipo económico, deben tener definida claramente una filosofía que los lleve a ser mejores.

Una forma de actuar en la que se exalten los valores y virtudes del individuo y que se encuentre sustentada en el respeto tanto en el propio ser humano como en las instituciones que éste ha creado y que se refleja en el orden, la limpieza y en la ética que fundamenta su actuación. Saben que es necesario construir una filosofía clara y participativa que conduzca a la mejora del ser humano en sus diversos niveles de actuación, encumbrando la honradez y la pasión para lograr las cosas.

Valores y virtudes se veían por todas partes, prosperidad y bienestar social enmarcado por una clara admiración de la gente por su país y sus gobernantes derivada de la constante actuación de estos por mejorar las condiciones de vida de su población.

El gobierno, me decían, hizo esto, hizo aquello y hará lo otro. La admiración por sus autoridades y el orgullo por ellos mismos; por sus logros y triunfos no daba pie a la duda y se demostraba con acciones y entrega; con resultados.

La experiencia antes descrita hace que me surjan inmediatamente un par de preguntas que se convierten a la vez en reflexión: ¿Qué no debiéramos empezar primero o a la vez por crear una sólida base filosófica y moral que nos lleve a ser mejores individuos enalteciendo los valores y la pasión por el actuar para así entrar con firmeza en el terreno de la producción? ¿Qué no deberíamos empezar con una fuerte campaña que nos ayude a estar convencidos de lo que queremos y hacemos como mexicanos o nación teniendo como buen ejemplo el actuar de los que liderean a este país?

En fin, como siempre … quizá el tiempo la respuesta nos dará, mientras tanto sigamos nosotros esperando.

** El autor es economista y catedrático de la EBC. Profesor de posgrado en el Campus Dinamarca. Colaborador en DNC consultores Centro de Estudios Estratégicos y Alta Dirección.