Guía para elegir a su asesor financiero

Elegir cómo gastará su dinero el próximo fin de semana no es fácil; hasta puede necesitar el consejo de sus amistades para elaborar el plan adecuado, como decidir en qué casa se verán y qué película pondrán. Ahora imagínese eligiendo su plan financiero para los próximos cinco,10 años o el resto de su vida.

Probablemente para eso también requiera consejos. Entonces, agendar una cita con un asesor financiero es la opción. Sin embargo, así como para la reunión de antemano debió saber qué películas le gustan y quién tiene la mejor pantalla, hay un par de cuestiones que debe tener claras previamente para que su entrevista con el especialista sea provechosa.

¿QUÉ QUIERE Y CUÁNDO LO QUIERE?

“Lo que uno debería saber antes de acercarse a un asesor financiero es la meta que tiene y el plazo en el que la desea cumplir”, resumió Alan Gómez, director de ventas de Principal Afore.

Primero que nada, debe tener claro qué quiere lograr ahorrando, “porque un ahorro que es para cualquier cosa se convierte en un ahorro que no es para nada”.

Mientras más concreto sea el objetivo, más fácil le será edificar un plan para llegar a éste. Del mismo modo, una meta bien delimitada le permite mantener el rumbo fijo con el paso del tiempo, pues según Braulio Katt, asesor patrimonial de GNP, “el principal problema es la falta de visión y determinación”.

La siguiente cuestión es definir en cuánto tiempo planea alcanzar esa meta. Aquí puede presentarse una dificultad, pues “en México, por lo general la gente piensa de manera muy breve y a corto plazo, y en el corto plazo no se puede formar un buen capital”, afirma Katt.

Teniendo claras estas dos cuestiones, “uno ya se puede acercar a un asesor financiero”, comentó Gómez.

A partir de ambas, lo que el asesor financiero hará será explorar otras cuestiones, como saber cuál es su ingreso y el excedente que puede destinar al ahorro.

¿ES EL ASESOR ADECUADO?

No sólo es importante tener claras las ideas, sino también cerciorarse de recibir una buena asesoría.

Para saber si su consejero financiero es el indicado, se recomienda poner atención en dos cuestiones: el trato que le da y el bagaje que lo respalda.

Si “tiene un buen proceso donde le hace preguntas adecuadas, le hace un buen diagnóstico y le entrega una propuesta personalizada, ése es un buen asesor”, dijo Gómez.

Además, abundó, un buen asesor no le hablará con tecnicismos, sino en términos que usted entienda. Tampoco pretenderá que sabe más que usted, sino que le acompañará e informará en las decisiones que usted tome.

Un buen asesor es alguien preocupado por los intereses de su cliente y no por vender los instrumentos con que cuente.

Finalmente, importa la experiencia que tenga, “pero también dónde se adquirió esa experiencia”, opinó Katt. Atrás de un buen especialista hay una buena empresa que lo respalda, que sea estable y de confianza.

Aunque a fin de cuentas la meta y las decisiones son de cada persona, éstas “deben darse la oportunidad de recibir información y para eso están los asesores financieros, que les pueden recomendar sobre un objetivo, y el ahorro que deben hacer por año para realizar su meta”, concluyó Katt.

CONOZCA CUÁL ES SU PERFIL DE INVERSIONISTA

Para que el asesor financiero le sugiera un camino viable para su proyecto, primero definirá su perfil de inversionista. Con éste y el tiempo predefinido para su objetivo, le sugerirá los instrumentos acordes.

La clasificación tradicional de inversionistas es de tres perfiles: el conservador, el moderado y el agresivo, comenta Braulio Katt, asesor patrimonial de GNP.

El conservador prefiere la seguridad de una tasa fija o un plazo determinado, aunque den bajos rendimientos. El agresivo invierte más en instrumentos de riesgo, con mayores rendimientos, pues se ve con un horizonte de vida largo para recuperar posibles pérdidas. El moderado es una combinación de los anteriores.

Sin embargo, para un mismo perfil y plazo pueden existir varios instrumentos, según como se quiera manejar la inversión, indica Alan Gómez, director de ventas de Principal Afore. Conforme se llegue a la meta, se puede pasar a instrumentos de menor riesgo, acotó.

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CRÉDITO: 
Javier Rendón González / El Economista