Formaliza la RSE en la operación de tu empresa

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Valores, motivación y compromiso, algunas de las bases para lograrlo

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) nunca ha sido un concepto que sólo deban seguir los grandes corporativos; cada vez más pequeñas y medianas empresas (pymes) la adoptan como parte de su operación diaria. De acuerdo con el reporte Reglas de Oro de la RSE para las Pymes, muchos de estos negocios, desde su nacimiento, trabajan con algunos de los principios asociados a este creciente fenómeno, aun sin saberlo.

“Cuando se incorpora la RSE a las pymes muy rara vez se parte de cero, porque toda empresa puede presumir de algunas buenas prácticas en su gestión, independientemente de su tamaño. El cumplimiento de la Ley, la elaboración adecuada de un producto demandado por el mercado, un buen trato con los empleados y un comportamiento ético de los gestores deben ser las bases sólidas sobre las que construir una estrategia de RSE que permita lograr altas tasas de competitividad”, cita dicho documento.

Para hacer consciente esta tendencia y lograr consolidarla al interior de tu organización, toma en cuenta los siguientes aspectos:

  • Autodiagnóstico

Comienza por valorar de manera formal el punto de partida de la compañía en el camino hacia la sustentabilidad, situándola en el contexto que determinan su sector, tamaño, negocio y mercado. El autodiagnóstico de RSE permite revisar el grado de sustentabilidad de los valores y políticas de la empresa, identificar a sus grupos de interés más relevantes, analizar los principales impactos (positivos o negativos) de su actividad en la sociedad y establecer responsabilidades para abordar estos impactos de forma coherente con lo que los grupos de interés esperan de la empresa.

  • Revisa tu motivación

En el entorno pyme, la RSE implica un cambio en materia de competitividad, basado en la confianza que genera en sus grupos de interés. La credibilidad de una pyme está muy ligada a la de sus propietarios y gestores, que resulta del buen hacer personal de sus máximos responsables, lo cual garantiza la diferenciación competitiva, la demanda por parte de los clientes y consumidores, la estabilidad financiera (con un mejor acceso al crédito), la atracción del talento e incluso reconocimientos públicos como firma ejemplar.

  • Formaliza tus valores

Toda firma responsable y consecuente con sus acciones debería tener claro su código ético. Sin embargo las pequeñas y medianas empresas, normalmente inmersas en la lucha diaria por la supervivencia – y más en tiempos de crisis económica – suelen descuidar el enfoque estratégico de su negocio, llevando las decisiones al corto plazo y olvidando sentar las bases en las cuales apoyar su gestión frente a sus interlocutores internos y externos.

  • Aprende a escuchar

Una de las principales claves de la RSE es el diálogo con los grupos de interés, es decir, con aquellas personas que se ven más directamente afectadas por la actividad de la empresa y que pueden con sus decisiones determinar el éxito o el fracaso del negocio. Evolucionar desde un modelo de gestión rígido, donde el propietario y el Comité de Dirección actúan de forma unilateral, a un modelo abierto, flexible y participativo, es posiblemente el paso más complicado para incorporar la RSE en la empresa.

  • Compromiso con la RSE

En todas las empresas, el éxito de una gestión sostenible reside en todo momento en las manos de su máximo responsable. Para hacer visibles las políticas de RSE de la empresa y para convencer de que la compañía las integra de manera real en su gestión, es preciso que su máximo representante dé un simbólico paso al frente, manifieste públicamente el compromiso de la empresa con el desarrollo sostenible y asuma con ello la exposición del negocio – y de su propia persona – al escrutinio y valoración por parte de sus grupos de interés.

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CRÉDITO: 
Bancomer