Cambio al salario mínimo influye en tu bolsillo

Hay cosas que nos dan igual mientras parecen insignificantes. Pasarse un alto conduciendo puede ser una de ellas, pues al fin y al cabo su multa no pasa los 335 pesos con la ley de tránsito vigente.

Las cosas quizá ya no darían igual si la multa fuera casi del triple repentinamente, y sólo por un pequeño cambio en la base con la que se miden sus montos: el salario mínimo.

La influencia del salario mínimo en la vida diaria se olvida por su módica cantidad. Usualmente, “lo que determina al salario mínimo es el parámetro de inflación esperada”, la cual es de 4% este año, comentó José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

Sin embargo, el reciente debate sobre su alza maneja proporciones mayores. El Gobierno del Distrito Federal propuso aumentarlo 23%, de su actual nivel de 67.29 pesos a 82.86, con la meta de superar los 171 pesos en un futuro cercano, 150% superior a la cifra actual.

El tema es prioridad para los 1.1 millones de mexicanos que son asalariados de tiempo completo y ganan dicha cantidad, según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para el primer trimestre del 2014; sin embargo, para los que ganan más también es un tema relevante, pues el salario mínimo se refleja de muchas maneras.

Multas, cobros a nivel municipal o estatal de algunos servicios, los prediales, entre otros, son algunos de los cobros donde el salario mínimo impacta, comenta De la Cruz.

“El aumento del salario mínimo general en la proporción que están manejando ayudaría un poco a la clase económicamente golpeada, pero repercutiría en los demás”, sostuvo Patricia Lemus, profesora del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México.

Desde un enfoque laboral, opinó Lemus, el impacto beneficiaría a los habitantes que no tienen mayor preparación y que son la parte vulnerable del país. Pero en lo económico, se vería afectada la mayor parte de la población, pues muchos sistemas financieros están trazados sobre salarios mínimos, enfatizó.

“Imagina que alguien paga su casa y la hipoteca va en razón de salarios mínimos. Obviamente un aumento de 150% sería impagable. Sería la quiebra de muchos”, ejemplificó.

DESVINCULAR ANTES QUE NADA

Para evitar un alza drástica, las autoridades primero deben desvincular al salario mínimo de todo para lo que es referencia y asignar otra variable de comportamiento similar a la inflación.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, en 871 artículos de la legislación mexicana se hace referencia al salario mínimo para algún efecto. Asimismo, la legislación del Distrito Federal se integra por 152 disposiciones jurídicas vigentes y en 59 de ellas lo referencia para algún efecto.

“Lo que se busca es que el punto de referencia no sea el salario mínimo, sino una medida equivalente pero que ya en el mediano plazo no tenga relación con éste”, comentó De la Cruz.

Lo que se maneja, indicó, es convertir a pesos su valor actual y a partir de algunos ajustes, como de la parte inflacionaria, que se vaya actualizando el monto de esa cantidad.

De ocurrir así, la nueva referencia “acabaría teniendo el mismo patrón de comportamiento” al que los bolsillos de la gente están acostumbrados.

Aunque usted gane más que esta cantidad, debe tenerlo en cuenta pues “el salario mínimo son letras que se convierten en números y los números en pesos”, enfatizó Lemus.

LA DIFERENCIA ENTRE PROFESIONAL Y GENERAL

Las habilidades y especialización de un trabajador determinan la mínima retribución que puede recibir.

La maestra Patricia Lemus, del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del Tecnológico de Monterrey, define al salario mínimo como la cantidad menor que cualquiera debe recibir por su trabajo. Éste se divide en dos: salario mínimo general y profesional.

El general es el que sirve de referencia para las disposiciones legales; el profesional queda descartado de ese rubro.

El primero se debe aplicar solamente a los ayudantes en general, indica Lemus. “Cuando un trabajador desarrolla una aptitud, una destreza, deja de ser general, para convertirse en profesional”.

Existen dos zonas geográficas con diferentes valores para cada salario. En la zona A (que abarca varias zonas metropolitanas del país), el mínimo general es de 67.29 pesos al día, mientras que en la zona B es de 63.77 pesos.

Además, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos enlista 59 profesiones con su respectiva retribución mínima. El rango va desde los empleados de tiendas de autoservicio, con sueldos diarios de 85.05 en la zona A y 80.23 en la B, hasta reporteros de prensa con salarios de 201.58 en la zona A y 190.77 en la B.

Varias veces no se aplica adecuadamente la distinción entre general y profesional. “Si a una secretaria se le paga el salario mínimo, está mal aplicado, se le debe pagar el profesional porque desarrolla ciertas habilidades específicas” ejemplificó.

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acv

CRÉDITO: 
Javier Rendón González / El Economista