Chiripas, jugar para transmitir valores

Foto: Especial

Proyecto inspirado en un accidente automovilístico

Un accidente inspiró a Miriam Ruiz a desarrollar el negocio de los juguetes que su abuelo paterno había iniciado, al enseñarles a jugar con el “coyote” y la “gallina”. En la convalecencia del accidente descubrió los valores de paciencia, tolerancia y confianza, que después formarían parte de la filosofía de la que hoy sería su empresa familiar Chiripas: Juegos Didácticos, Artesanales y de Destreza Mental.

Después de recuperarse del accidente, Miriam Ruiz y su papá, don Moisés, inicia la búsqueda de la profesionalización en la construcción de los juguetes, los que fabricaban y vendían en las ferias de la ciudad de Oaxaca. Fue en esa búsqueda en la que encontraron a la Incubadora de Empresas Sociales de Oaxaca, del Sistema Tecnológico de Monterrey, institución que los asesoró en la creación de su plan de negocios, con el cual ingresaron al Programa de Financiamiento para Emprendedores a través de la banca comercial desarrollado por Secretaría de Economía (SE).

A partir de la presentación del plan de negocios a un comité evaluador, en el que participaron el banco Santander, Bancomer, Banorte y HSBC, la SE y la Asociación Mexicana de Capital Privado, todo fue fácil y rápido: “El crédito de 150,000 pesos se autorizó en unas cuantas semanas”, sostuvo Rafael Frías, director del Segmento Pyme de BBVA Bancomer, un banco que en el 2011 financió a 112,000 mipymes.

Rafael Frías comentó que cuando estudiaron el plan de negocios de la empresa Chiripas, percibieron que “no sólo vendían juguetes, sino que también impartían talleres en las diversas ferias a las que asistían, los que se basaban en sus valores, los cuales son un valor agregado que han presentado también en el Iteso de Puebla y en la Universidad Tecnológica de Oaxaca”.

Agregó que el apoyo a este tipo de empresas ha sido un parteaguas en la mentalidad de los emprendedores mexicanos, pues la filosofía de las garantías de Bancomer son para no utilizarlas, finalizó Rafael Frías.

CRÉDITO: 
Leopoldo Trejo, El Economista