Mexicanos en China enfrentan el mercado y atienden durante Expo Shangai

Foto: www.tierramex.com.cn./ elempresario.mx

Shanghai, 4 de agosto.- Oscar Bedolla y Gabriela Fernández son los mexicanos encargados del restaurante del pabellón de México en la Expo de Shanghai y definen estos primeros tres meses como titánicos y un catering permanente.

Los dos se conocieron hace un par de años y decidieron entrar en el concurso público que les diera la oportunidad de gestionar el restaurante Mi tierra y enseñar la rica gastronomía mexicana a los visitantes chinos.

El concurso exigía tres requisitos que su oferta cumplía: que la inversión fuera mexicana, así como la administración y los chefs.

Mexicanos allá

"En Shanghai hay casi una decena de restaurantes de comida mexicana, pero tienen dueños o inversionistas ingleses, cubanos, o los chefs son chinos", asegura Bedolla.

Este empresario llegó a China hace ya cinco años, en concreto a Pekín a estudiar mandarín y de allí viajó un fin de semana a Shanghai, que le hizo replantearse su vida en la capital china y mudarse a una ciudad que le recordó a Nueva York.

Bedolla dejó de dedicarse al negocio familiar de la industria textil y abrió un restaurante junto con Fernández, situado en la Concesión Francesa de Shanghai, un espacio de dos mil 400 metros cuadrados localizado en una antigua casa que decidieron rehabilitar.

"Sin la experiencia del otro restaurante, no hubiésemos podido atender bien éste", reconoce Fernández.

Recursos humanos

La chef explica cómo el personal chino tiene mucha rotación cada dos o tres meses y avisan en el último momento de que se van de viaje a sus ciudades de origen o dejan el trabajo por cualquier pequeño detalle.

"Los recursos humanos es de lo más difícil aquí, nunca deja de impresionarme. Además es bastante difícil encontrar a meseros que hablen inglés, tengan una buena mentalidad y sepan bien hacer el servicio", subraya.

En Mi tierra todos los platos son cien por ciento mexicanos, nada de tex-mex ni comida rápida para atender a la media de 300 comensales que llegan al restaurante cada día.

En el menú destacan los chilaquiles de pollo, las fajitas, los camarones a la diabla y, de postre, los churros.

Cómo los reciben

Uno de los comensales es Yuan Bo, que por primera vez prueba comida mexicana tras visitar el pabellón, en concreto un burrito y bebiendo una cerveza también mexicana.

En la mesa de al lado está un grupo de 10 personas, todas de nacionalidad china. Una de ellas es Sheng Wei, quien ya ha comido unas cuantas veces comida mexicana y ahora saborea unos nachos.

Según los propietarios del establecimiento, más de 80% de los clientes son chinos, excepto días en que llegan participantes en eventos del Centro de Negocios del Pabellón, y el restaurante llega a servir hasta mil comidas el mismo día.

Los socios reconocen que todos los platos se mueven y que no han tenido que hacer ningún cambio en el menú desde que comenzaron a servir el pasado 1 de mayo.

De media una comida cuesta por persona entre 80 y 120 yuanes (de US11 a US18 dólares), dependiendo de si piden bebida o no, ya que la mayoría de los clientes chinos no lo hacen y beben su propio té.

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CRÉDITO: 
Rita Álvarez Tudela, Notimex