El avance y el desarrollo de los negocios

La administración de las entidades, independientemente del giro o actividad de las mismas, siempre tiene la disyuntiva de tomar riesgos para lograr mejores resultados o bien mantener el nivel de operaciones y continuar con las recetas que han dado resultado. Sin embargo, no es tan sencillo.

Como veíamos la semana pasada, la humanidad avanza, este avance se da constantemente en todos los ámbitos del quehacer humano. Desde los desarrollos tecnológicos que nos están cambiando la vida constantemente, hasta los cambios sociales y de costumbres.

A cualquier persona de mi generación, nos pueden preguntar que hacíamos cuando no existían los teléfonos móviles, yo añadiría el internet, las computadoras, y muchas otras cosas que han sido desarrolladas en los últimos 40 años.

Cuando yo era estudiante, y salía con mis amigos, no existía la posibilidad de que mis papás se pudieran comunicar conmigo a menos que yo les hablara de algún teléfono público (si tenía suerte y encontraba alguno que funcionara y además tenía monedas suficientes). Cuando llegaron los teléfonos móviles, mi generación los vio como un aparato que nos resolvería los problemas de comunicación. Hoy en día dependemos de ellos, y se han vuelto un artículo de primera necesidad. Algunos piensan que hasta son herramientas esclavizantes.

Lo que originalmente se concebía como un elemento de comunicación, hoy en día es una herramienta de trabajo, entretenimiento, control de actividades y finanzas personales, etc., con el que a veces también hablamos por teléfono. En la palma de nuestra mano, tenemos prácticamente acceso al mundo, las operaciones bancarias y financieras las podemos llevar a cabo desde ahí, podemos ordenar un taxi, comida, ropa y hasta tener asistencia médica básica.

Todo ese tipo de herramientas también ha modificado nuestras costumbres. Hoy en día preferimos “chatear”, a tener una conversación de frente, simplemente ver a cualquier familia que acude a un restaurante a comer, en lugar de platicar entre ellos, todos tienen la mirada en sus teléfonos celulares.

Sin embargo, también nos permite enterarnos de cualquier evento en el momento en que este acontece. Esta característica también ha afectado nuestra actitud hacia el mundo. Antes el ser ambientalista, era un privilegio de científicos que además nos amenazaban con situaciones que probablemente no experimentaríamos en carne propia. Hoy en día, la posibilidad de enterarnos y ver los acontecimientos ha permitido que podamos ver y escuchar todos los cambios que suceden en la naturaleza con mucha oportunidad, y en consecuencia nos han vuelto a la mayoría de la población en ambientalistas.

Todas esas circunstancias, a la vez que cambia las costumbres, genera nuevas oportunidades para satisfacer las necesidades de la sociedad de manera diferente. Como vimos el teléfono celular se inventó para que todos pudiéramos hablar por teléfono en todo lugar y a cualquier hora, sin embargo, hoy en día lo utilizamos para muchas otras cosas que los inventores originales ni se imaginaban. Cada uno de esos nuevos usos, generó nuevos negocios para satisfacer nuevas necesidades, hasta provocar que algunas de esas empresas que inventaron esas aplicaciones, hoy en día son más valiosas que las propias empresas de comunicación.

En el camino, también vemos que algunas empresas que entraron en el negocio de la producción de teléfonos celulares y que fueron líderes, hoy no existen, por que no se anticiparon o no reaccionaron oportunamente a esos avances, y los que hoy son líderes, en aquel entonces no pensaban en producir teléfonos celulares, sino hasta que alguien pensó en fusionar varios aparatos en uno solo.

La responsabilidad del administrador en las entidades es que estas incrementen su valor en beneficio no solamente de sus accionistas, sino también de todos los demás participantes del negocio, desde empleados, clientes, proveedores e inclusive el propio fisco.