Tequileros cabildean en favor de la industria

Foto: EFE

De aprobarse, la reforma sería un tiro de gracia para el agave debido a que es un cultivo de largo plazo: CNIT

Guadalajara, Jal. A unos días de que venza el plazo para que el Poder Legislativo vote la iniciativa de reforma hacendaria, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT), Eduardo Orendain, aseguró que hay confianza en el sector de que serán eliminadas las propuestas que lo afectan.

“Todos los integrantes de la Comisión de Hacienda del Congreso nos han atendido muy bien y todos están trabajando por lo que necesita México”, dijo.

De aprobarse la reforma sin cambios, “en el campo sería criminal, sería un tiro de gracia, principalmente para el agave, dado que es un cultivo de muy largo plazo, que son ocho años”, advirtió.

Planteamientos

Entre las propuestas que industriales tequileros presentaron a los legisladores destaca la reestructuración del régimen simplificado para evitar efectos devastadores en la producción de agave y en la competitividad del Tequila.

El sector tequilero planteó que para todo el inventario que exista en el campo, del 31 de diciembre del 2013 hasta su cosecha final, se mantenga el actual régimen simplificado, para permitir cerrar bajo el mismo esquema todas las inversiones en plantaciones hechas con anterioridad a la entrada en vigor del nuevo régimen.

Propuso, asimismo, que se modere el incremento de la tasa de impuesto para el campo a un máximo de 5 puntos porcentuales, aplicados de manera gradual, incrementando un punto por año, para llegar a una tasa de 26% al final de esta administración.

Los tequileros plantearon también que se mantenga la deducibilidad de la inversión en el campo en el momento del pago del gasto y que se mantengan las facilidades administrativas existentes para los pequeños productores.

La CNIT también negocia con los diputados federales sobre eliminar el gravamen de 2 pesos por kilo de edulcorantes.

“En todos los temas que se están trabajando hemos tenido muy buena respuesta de los diputados”.

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CRÉDITO: 
Patricia Romo, El Economista