Microindustria en proceso de migración a e-factura

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Aún falta que 60% de los agremiados adopte este nuevo esquema: Amiqro

Querétaro, Qro.- A la fecha, únicamente 40% de los agremiados a la Asociación de Microindustrias de Querétaro (Amiqro) ha migrado al nuevo esquema de facturación electrónica, dio a conocer el presidente del organismo, Cuitláhuac Badillo.

Sin embargo, confió en que 60% de las industrias que aún no ha adoptado este nuevo mecanismo lo haga antes del 31 de diciembre de este año, de lo contrario no podrán facturar.

Actualmente, la Amiqro cuenta con 147 asociados en el estado.

El Presidente informó que la Asociación recibió recursos por parte de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) para apoyar a las microindustrias en Querétaro a que se integren a los nuevos procedimientos necesarios de facturación electrónica.

“La Sedesu va a apoyar con un monto de hasta 2,000 pesos por empresa asociada, siempre y cuando éstas comprueben la adquisición del software que permita facturar electrónicamente”, explicó el Presidente.

Al respecto, refirió, en promedio una industria destinó entre 4,000 y 6,000 pesos para migrar a este esquema.

“Si uno compra el software más sencillo cuesta alrededor de 4,000 pesos y los más complejos alcanzan montos mayores”, comentó.

Agregó que los industriales no adquirirán el software y que optarán por comprar la liga con alguna empresa que ofrezca este servicio.

Las reglas

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) dijo que a partir del 1 de enero del 2014 todos los contribuyentes están obligados a hacer uso de esta herramienta electrónica, sin importar el monto de sus ingresos o tipo de actividad.

Además, a partir de esa fecha ya no serán válidas las facturas impresas con código de barras ni los Comprobantes Fiscales Digitales, refiere el SAT.

Ante ello, el representante de las microindustrias consideró que la facturación electrónica permitirá una recaudación más uniforme y transparente.

“Eso evita la evasión fiscal y genera un mayor control”, consideró.

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CRÉDITO: 
Alejandra Oropeza, El Economista