Alternativas de sobrevivencia para las empresas

Actualmente, derivado de la situación que vive el mundo, muchas organizaciones están sufriendo la suspensión parcial o total de actividades. Los pequeños y medianos negocios son los que están sufriendo más los estragos de la situación. La caída de ingresos en las entidades en los sectores de servicios (sobre todo en los sectores turismo y restaurantero) y comerciales (en la venta de productos no básicos) están provocando la quiebra de muchas empresas.

En este proceso, las instituciones financieras, están incrementando los requisitos para otorgar financiamientos y, así, disminuir el riesgo de posibles quebrantos, aún cuando están en la disposición de reestructurar financiamientos dando así un respiro a sus acreditados. En muchos casos esto no resuelve el problema de la caída de ingresos y la falta de liquidez.

Las administraciones de las empresas están teniendo que buscar maneras de sobrevivir con flujos de efectivo disminuidos, así como cumplir con sus obligaciones laborales y fiscales en primer lugar y con todo lo demás en segundo término.

Dentro de ese panorama, los administradores se ven en la necesidad de buscar otras alternativas, que van desde medidas radicales como es el cierre de las empresas hasta medidas paliativas como la cancelación de ciertas operaciones no fundamentales, disminución del personal o diminución de las horas laborables para bajar los costos.

Los dueños de los negocios y los administradores deberán buscar otras opciones para salir adelante. Una de ellas, puede ser la fusión con empresas similares, ya sea que los dueños actuales vendan su negocio a otras empresas, o que unan sus intereses con los dueños de otras. El objetivo es eficientar estructuras, un mejor control de costos, una mejor atención a las necesidades de los clientes poniendo a su disposición productos o servicios complementarios.

El objetivo de la fusión es tener una mejor posición en el mercado y complementar los productos y/o servicios que la entidad fusionada ofrece, buscando eliminar redundancias y mejorar la eficiencia de los costos de operación y distribución, así como el obvio ahorro en los costos indirectos, administrativos y generales. También debe fortalecer la posición de la empresa ante clientes, proveedores e instituciones financieras.

Es un proceso de fusión de empresas, debe haber un análisis concienzudo de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas en cada una de las empresas, de tal manera que al identificar cada uno de los factores, la unión de las empresas pueda aprovechar las fortalezas de cada una y eliminando aquellos factores que pueden considerarse como redundantes, poco eficientes o hasta dañinos a los objetivos de la entidad fusionada.

Los primeros pasos para una fusión de entidades requieren que existan procedimientos de revisión de todos los aspectos contables, financieros, legales, fiscales, laborales, ambientales, etc., de las empresas involucradas en la fusión. Este proceso es comúnmente conocido como “Due Dilligence” o debido proceso y prácticamente consiste en una auditoría de compra que incluye todos los aspectos relevantes de las partes. El objetivo de ese proceso es que cada una de las partes conozca, sin lugar a duda todos los aspectos de la otra parte, para que en la negociación no haya sorpresas que generen inconformidades de las partes.

El siguiente paso de determinar el valor de cada una de las partes involucradas, esto implica que exista un inventario preciso de todos los activos y obligaciones de cada una de las partes y que a cada activo y obligación se le asigne un valor justo.

Una vez teniendo los dos aspectos anteriores, las partes tienen que sentarse a negociar, tanto los asuntos económicos, como el involucramiento, si es que así se acuerda, y la función que tendrán en la entidad fusionada los dueños y demás funcionarios de las respectivas administraciones. Teniendo claro que cualquier puesto o función redundante tendrá que ser eliminada por el bien de la empresa.