Planeación estratégica y efectos a corto plazo

El proceso de administración de cualquier tipo de entidad es dinámico ya que implica la toma constante de decisiones sobre todos aquellos asuntos que significan ajustes a los planes planteados. Es decir, cuando la gerencia lleva a cabo una planeación de cualquier tipo de actividad, parte de supuestos sobre eventos económicos que pueden suceder o no.

Así mismo, cuando la administración de cualquier entidad elabora un plan estratégico, para digamos cinco o 10 años hacia el futuro, parte de la base de supuestos basados en proyecciones de tendencias sociales y económicas que los expertos piensan que se van a realizar con alguna certeza.

Sin embargo, por eventos no previstos, como son desastres naturales, pandemias, cambios en la agenda política de los gobiernos o simplemente cambios sociales como son revueltas o revoluciones, los supuestos que fueron tomados en cuenta para la planeación, simplemente no se dieron y es necesario revisar las expectativas y replantear toda la planeación.

La administración de la entidad deberá llevar a cabo todos los ajustes y determinar que efecto tiene cada uno de dichos cambios en los supuestos sobre sus planes a mediano y a largo plazo. En algunos casos la decisión puede ser diferir los proyectos hasta que la situación específica sobre el supuesto afectado regrese al curso que se esperaba debería tener. En otros casos, puede ser suspender totalmente el proyecto.

En todas estas decisiones, las prácticas del gobierno corporativo y una correcta administración de riesgos son las herramientas indispensables para poder enfrentar y tomar las decisiones más correctas en las circunstancias.

En cuanto a las prácticas de gobierno corporativo en cuanto a las decisiones estratégicas, se parte de que el consejo de administración y sus comisiones auxiliares, revisarán y supervisarán todas aquellas acciones que tome la administración en cuanto al rumbo de la entidad, así como revisarán y aprobarán las propuestas sobre los cambios en la misión, visión y valores que la administración considere pertinente presentar, así como los planes y proyectos de apoyo a dichas modificaciones.

Como parte de este proceso, tanto el gobierno de la entidad como su administración deberán considerar tanto procedimientos de administración de riesgos como un saludable apetito al riesgo, que es la condición necesaria para desarrollar nuevos proyectos y ampliar los alcances de la entidad.

Todos estos conceptos tendrán efecto inmediato tanto en la planeación como en las medidas y decisiones a corto plazo que tome la entidad.

Entendiendo que el futuro se construye en el presente, todas las decisiones estratégicas deben tener impactos en los planes y presupuestos de corto plazo, sobre la base que cualquier estructura y tendencia presente, tendrá un impacto en el desempeño de largo alcance de la entidad.

La planeación sobre los recursos humanos, materiales y financieros a corto plazo deben ser alineados con los objetivos y metas que la entidad se plantee a largo plazo.

En cuanto a recursos humanos, desde cambios en el organigrama, líneas de comunicación, cantidad de personas y cambios en los sistemas y procedimientos, pasando por los ajustes necesarios en perfiles de puestos, los planes en capacitación permanente, planes de carrera y formación de niveles ejecutivos y planes de sucesión.

Los presupuestos de operación e inversión tendrán que ser revisados y ajustados para alinearlos a los objetivos a largo plazo.

Y finalmente, la planeación financiera tendrá que considerar los requerimientos de recursos a corto mediano y largo plazo con objeto de cumplir con presupuestos y los objetivos generales de la entidad.