Lecciones de la Pandemia

Después de casi seis meses de situación económica de excepción, provocada por la emergencia sanitaria mundial de Covid-19, debemos sentarnos a revisar qué enseñanzas nos ha dejado. Ya sea como inversionista, miembro de consejo de administración, director general, miembro del equipo directivo o empresario, independientemente del tamaño de la empresa o cualquier otra entidad, todos hemos experimentado o sido testigos de primera mano de las consecuencias de la pandemia.

Todos los sectores económicos han tenido efectos en su actividad, algunos positivos, pero la mayoría negativos. El cierre parcial o total de empresas, la reducción del empleo ya sea por cierre de fuentes de trabajo, reducción de personal o de horas laborables, ha tenido un impacto muy importante en la actividad económica. Nuestro país, especialmente, ha tenido impactos demasiado severos de los que tardará años en recuperarse.

También ha dejado experiencias buenas y malas de las cuales es posible sacar enseñanzas. Empecemos por las buenas, enlistándolas y luego revisándolas:

  • La flexibilidad en el giro ayudó a las empresas para hacer otra cosa con los recursos que se tenían, mantener un nivel de operaciones adecuado y el empleo.
  • El mantener un flujo de efectivo saludable, eliminando todos los desembolsos superfluos, hizo posible que las empresas tuvieran recursos para salir adelante.
  • Con los recursos y herramientas de internet, las empresas pudieron seguir recibiendo pedidos y entregando los bienes y servicios requeridos por sus clientes, así como los suministros y servicios requeridos.
  • Las tecnologías de comunicación digital, así como herramientas de productividad existentes sirvieron para el monitoreo de las actividades del personal y de la empresa, detectando oportunidades para incrementar la eficiencia.
  • Los apoyos de las instituciones financieras bien aprovechados generaron la posibilidad de mejorar el apalancamiento de el capital de trabajo y operaciones adecuado.
  • El uso de las tecnologías para permitir el trabajo en casa también disminuyó los espacios de renta de oficina y en consecuencia una disminución de costos fijos.
  • El diálogo entre gerencia y empleados permitió que existiera un compromiso para mantener viva a la empresa.
  • Existió comunicación y negociación con proveedores y clientes que permitió mantener un equilibrio financiero saludable sin necesidad de incurrir a financiamiento excesivo.
  • En empresas familiares, la continuación de sus actividades a puerta cerrada y uso de internet, redes sociales y múltiples servicios de mensajería les permitió mantener un nivel de actividades de supervivencia.
  • Las malas experiencias, si bien dolorosas, no dejan de presentar enseñanzas para las nuevas aventuras:
  • Las debilidades financieras de las empresas precipitaron el cierre de empresas por la imposibilidad de lograr mantener un flujo de efectivo suficiente.
  • El cierre de operaciones provocó que el flujo de efectivo negativo generado por los gastos fijos agotara los recursos de la empresa y sus dueños.
  • No hubo comunicación con el personal que labora en la empresa, generando inquietud e insatisfacción por parte de los empleados que llevó a la desmotivación y falta de compromiso por parte de éstos.
  • Aquellos negocios que dependían del consumo de los empleados cerca de sus centros de trabajo y no tuvieron los recursos para soportar el cierre temporal obligado, cerraron sus puertas definitivamente.
  • Algunas empresas se vieron obligadas a rematar activos con objeto de enfrentar sus pasivos.

En general se pudiera decir que aquellas empresas que aprovecharon las herramientas de soporte e implementaron estrategias de emergencia; que buscaron negociar con empleados, clientes, proveedores, instituciones financieras y el gobierno, han podido superar la crisis, independientemente de ser o no consideradas dentro de las actividades esenciales.