El control de la mentira

Existe muchas causas por las que la gente miente, desde el engaño premeditado para perjudicar a alguien, hasta la mentira dirigida a proteger a alguna persona de algún daño moral o físico. Sin embargo, cuando se fabrica una mentira, el sostenerla por mucho tiempo, llega a generar más daño que aquél que se quiere evitar.

Desde el punto de vista administrativo, el proceso de justificación de la mentira es muy similar a aquel que se genera cuando se comete un fraude, es decir, es un proceso circular que empieza por algún elemento de motivación, después viene la oportunidad de mentir, a esto sigue la justificación para mentir y después viene la elaboración de la mentira.

La mentira tiene un efecto devastador en el proceso administrativo, ya que origina que se parta de datos y hechos falsos para tomar decisiones. Las personas que originan el proceso de la mentira, o bien tienen un claro propósito de daño a la estructura de la entidad, o bien, no tienen clara dimensión del daño que están causando.

La motivación de la mentira puede ser provocar un daño o cubrir un error. El daño podría estar dirigido a perjudicar a alguna persona o grupo en la organización, o a la ésta en su conjunto, como una forma de venganza o bien con el propósito de sacar algún beneficio personal. Cualquiera de las dos razones, demuestra que la ética y los valores de la persona no están en línea con aquellos de la entidad, generando un conflicto de objetivos personales con los de la entidad.

Cuando la mentira está dirigida a cubrir un error, no deja de dar la señal de que la persona que la genera también tiene una escala de valores y ética que difiere a aquella de la entidad, generando un conflicto, y por lo tanto, aunque la motivación no sea generar un daño, lo está haciendo de facto.

La oportunidad de mentir se genera cuando la persona que tiene la motivación controla la generación de la información sobre la cual se crea la mentira, es decir puede engañar por que lo que diga, es considerado cierto, ya que es el punto de partida de dicha información. Por ejemplo, un vendedor que puede decir que vendió el doble de lo que en realidad logró con el fin de obtener una mayor comisión, aún cuando después tenga que cancelar la venta, o generar cuentas incobrables. Otro ejemplo puede ser aquel operador que tiene el control sobre la producción y quiere ocultar las ineficiencias, distorsionando algún dato sobre el consumo o la merma en producción.

El proceso de justificación de la mentira, en un asunto interno para auto excusarse en el conflicto interno generado por la mentira, a partir de ese momento, el individuo o grupo de personas que la incurren, crean un conjunto de razones por las cuales la mentira es necesaria, sean estas reales o fantasiosas.

La elaboración de la mentira es un proceso que requiere un conocimiento profundo del tema sobre el cual se va a engañar. Una mentira sin fundamentos es muy fácil de ser detectada por aquellos que conocen del tema, por lo que la persona que incurre es este tipo de conducta, es el que controla la información sobre la cual se comete la mentira, y por esa misma razón domina tanto el tema que le es muy sencillo construir la mentira, ya que conoce los puntos débiles del sistema y de las personas afectadas por la misma.

La administración, tiene la obligación de generar todos aquellos procedimientos y controles, que sirvan para tener verificaciones independientes de toda la información generada por todas las áreas de la entidad, desde la adecuada construcción y comunicación de valores y un código de ética, hasta los controles necesarios sobre la generación de la información desde su origen, de tal manera que genere un ambiente de vigilancia y control que evite que existan los elementos para que haya la motivación y la oportunidad.