Startups van a desarrollar los antibióticos

Foto EE: Angélica Pineda

Serán las startup, como Enbiotix, las que cambien el enfoque económico en la industria farmacéutica, al ganar dinero de forma distinta a los grandes laboratorios con productos como los antibióticos, considera Rubén Morones Ramírez, premio al Innovador menor de 35, que otorgó por tercera ocasión en México la revista del Instituto Tecnológico de Massachusset (MIT).

Según el investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), las farmacéuticas comercializan productos más rentables como Viagra o para el control de diabetes o colesterol, debido a lo costoso que es sacar al mercado nuevos productos. Una startup, en cambio, puede recibir apoyo del gobierno e inversionistas, y con ello dividir el riesgo de inversión.

Morones Ramírez es cofundador y accionista de Enbiotix, una startup de ingeniería en antibióticos, que desarrolla y comercializa descubrimientos antibacterianos, como el uso de sales de plata para potenciar el efecto de los antibióticos, un trabajo que desarrolló junto con el doctor James Collin, durante su postdoctorado en la Universidad de Boston.

“Estamos en el proceso de buscar fondos para los estudios de toxicidad y de farmacocinética. Tenemos todos los estudios en ratones, pero necesitamos hacerlos en mamíferos más complejos, para luego pasar a los estudios clínicos”, expone.

El ingeniero químico de 33 años guarda otros dos emprendimientos: Biopristine, con el que se estrenó como emprendedor y que nació tras unirse a otros dos investigadores para presentar un plan de negocios para un patente dentro de un concurso en la Universidad de Austin.

La patente consiste en incorporar nanopartículas de plata en batas de hospital para mantenerlas siempre esterilizadas. Biopristine ganó la competencia universitaria y otra convocatoria mundial, con un apoyo total de 60,000 dólares.

“Está en on hold. Ahora que estamos en esto, no se te ocurre contratar a una empresa que te maquile todo, no tienes que invertirlo tú todo. A lo mejor de aquí – de su experiencia en el EmTech- salen nuevas ideas”, comenta.

La otra iniciativa es Chrysalis, que creó en alianza con uno de sus socios de Biopristine. Para ésta desarrollaron una técnica más eficiente para hacer biopláticos a costos competitivos. El gobierno de Singapur prometió ayudarlos a cambio de que desarrollaran la empresa en ese país.

Tras analizar la situación, los emprendedores decidieron tocar puertas de empresas mexicanas como Alpek, de Grupo Alfa y del Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (Conacyt).

LA INNOVACIÓN VIENE DE LOS JÓVENES

El ganador del Technology Review del MIT, considera que México pasa por una transición en materia de innovación interesante, lo que sin duda lo emociona, aunque reconoce que este momento “viene de los chavos, que son más jóvenes que yo”.

“Hay una gap generacional de cinco o seis años que no te la crees. Chavos de 23 o 25 años que quieren emprender, tienen buenas ideas y se avientan. No quieren pedirle empleo a nadie. Eso en mi generación no existe”, comenta.

El también profesor de la UANL cree que este empuje se da más en escuelas privadas que públicas. “Veo que mis alumnos no tienen ese perfil. Están superbién preparados pero no los empaquetamos bien, no los motivamos a hacer una buena presentación, un buen currículum y mencionarles el potencial que tienen para crear su propio empleo… yo creo que mi función como profesor es motivar a los estudiantes y este premio me respalda”, concluye.

[email protected]

CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario