SLP, atractivo para el sector de autopartes

Archivo/Eleconomista.mx

Recibirá inversiones de al menos $7,500 mdp este año

En este año, San Luis Potosí captará al menos 7,500 millones de pesos en ampliaciones y nuevas inversiones de proveeduría automotriz.

En lo que va del 2012, la entidad recibió 17 nuevas empresas del sector con inversiones superiores a 3,000 millones de pesos y espera ampliaciones de compañías ya asentadas por 4,500 millones.

En entrevista, Martha Elena G. Meade Espinosa, secretaria de Desarrollo Económico local (Sedeco), asegura que la industria, la cual emplea a 25,000 personas, encontró un gran impulso en la nueva inversión de General Motors para ampliar su planta armadora, operación que in volucra un capital por cerca de 220 millones de dólares.

La funcionaria destaca las exportaciones del sector suman entre 4,000 y 5,000 millones de dólares anuales y afirma que, sin duda, el número de empleos que se generarán con las nuevas inversiones será importante, aunque aún está en análisis.

Sostiene que la industria automotriz es el motor económico en el estado, ya que 80% de los capitales que arriban corresponde al sector.

Añade que el impulso regional que ha recibido el centro del país en la atracción de nuevas inversiones para armadores y proveeduría, como en Aguascalientes y Guanajuato, beneficia a los potosinos en el sentido de que se consolida una imagen de procesos productivos de alta especialización, junto con seguridad y estabilidad social.

Previsiones 2012

Anticipa que la entidad crecerá este 2012 entre 4.5 y 5%, es decir, por arriba del estimado nacional, de 3.8%; sin embargo, su avance será infrerior al que registró en el 2011, ya que -de acuerdo con Banamex- el Producto Interno Bruto de San Luis Potosí avanzó 6.8 por ciento.

Aunque se espera una menor expansión, confía en que el estado se mantendrá entre las cinco entidades con mayor crecimiento, tal como sucedió durante el 2011, cuando se colocó sólo por debajo de Colima y Querétaro, que crecieron 8.7 y 7.8% respectivamente.

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CRÉDITO: 
Erick Ramírez, El Economista