La informalidad en aumento y los empleos a la baja

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En 14 entidades del país incrementó el comercio ilegal: INEGI

De marzo del 2011 a igual periodo de este año, en 14 entidades federativas del país el número de personas que se incorporó a la informalidad fue superior al total de empleos formales generados, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría del Trabajo (STPS).

Quintana Roo se colocó a la cabeza. El número de cotizantes dados de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) durante el último año en el estado fue de 4,415, lo que significó 36% de las personas que se sumaron a la informalidad (12,238 habitantes).

En el Edomex, el total de empleos generados representó 36.65% de los individuos que se enrolaron al sector; en Veracruz, 37.99%; en Michoacán, 38.88%, y en Jalisco, 39.75 por ciento. La lista la completan Durango, Oaxaca, Tlaxcala, Baja California Sur, Sinaloa, DF, Puebla, Aguascalientes y Coahuila.

A marzo, 13.702 millones de personas en el país se emplearon en la economía subterránea –como también se le conoce-, es decir, 29.06% de la población ocupada. Así, en tan sólo un año se incorporaron a ese rubro 762,990 personas, una cifra superior al número de empleos formales creados (662,795).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) consideró que en México existe un sector informal relativamente grande para los estándares del organismo.

En su opinión, la economía subterránea se relaciona estrechamente con el desarrollo económico de un país, en especial, con el ingreso per cápita y –en menor medida- con los resultados de aprendizaje.

Más de 20%, en la informalidad

Con excepción de Colima y Baja California, en el resto de las 32 entidades federativas, más de 20% de la población ocupada laboró en la informalidad al primer trimestre del 2012, según el INEGI.

Tlaxcala registró el porcentaje más alto en el periodo, De cada 100 personas con un empleo, 42 se desempeñaron en la economía subterránea. En Hidalgo 35.76% de su población ocupada trabajó en ese sector; en Oaxaca, 35.62%; en Guerrero, 35.44%, y en Estado de México, 35.15 por ciento.

Por arriba del nivel nacional (29.06%) quedaron 11 entidades. Además de los estados ya mencionados, en el listado destacaron Michoacán, Yucatán, Guanajuato, Puebla, Morelos y el DF.

El Instituto define a la informalidad como aquellas actividades económicas que operan a partir de los recursos de los hogares, pero sin constituirse como empresas. Dicho segmento, según estimaciones del investigador de la UNAM, Jesús Sánchez Arciniega, representa hasta 35% del Producto Interno Bruto del país.

En opinión de Erick Urtuzuástegui, analista de Prognosis, en el país existen –en muchos de los casos- más alicientes para formar parte de la economía subterránea que para laborar en la legalidad, lo cual beneficia poco a la economía.

Crece en 17 entidades

En el primer trimestre del 2012, la informalidad creció en 17 entidades del país. Jalisco mostró el mayor aumento. La tasa pasó de 26.34% de la población ocupada en marzo del 2011 a 28.88% en igual periodo de este año. En un año 109,082 personas se sumaron a ese sector en el estado, para alcanzar una cifra de 945,190 habitantes.

Le siguió el Estado de México, al aumentar de 32.84 a 35.15%; DF, con un deslizamiento de 27.52 a 29.77%; Durango, con un ajuste de 26.49 a 28.44%, y Tlaxcala, que pasó de 40 a 41.76 por ciento.

En el país, cinco entidades concentraron 43.65% de la informalidad nacional. Se trata del Estado de México (16.1%), DF (8.8%), Jalisco (6.9%), Veracruz (6.1%) y Puebla (5.7 por ciento).

Informales, más de 13 millones

El número de personas que trabajaron en la informalidad al primer trimestre del año llegó a 13 millones 702,000 personas, es decir, 762,990 más que en el mismo periodo del 2011, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Ese sector económico representó 29.1% de la población ocupada, cifra superior a 28.5% de participación que mostró un año atrás.

Del total de personas que trabajaron en esta condición, 8 millones 282,000 fueron hombres y 5 millones 42,000, mujeres; es decir, una participación de 60 y 40%, respectivamente, según el Instituto.

Otra forma de caracterizar a la población ocupada es en función de su condición de subocupación, entendida como la necesidad de trabajar más tiempo, lo que se traduce en la búsqueda de una ocupación complementaria o de un nuevo trabajo con mayor horario.

Al respecto, a marzo del 2012 la población subocupada en el país fue de 4 millones de personas, que significó un ascenso de 306,000 personas con respecto al total cuantificado en el mismo periodo del 2011.

CRÉDITO: 
Fernando Franco y Pilar Martínez, El Economista