Informales también se suman al Buen Fin

Foto: El Economista

Nosotros no nos podemos quedar atrás, aunque sea con pequeñas ofertas: vendedores

Habrá quien critique la profundidad y el atractivo de sus ofertas, pero una cosa es irrebatible: el éxito mediático del Buen Fin ha sido notable, al grado de que miles de no afiliados al programa, llámense comercios ambulante, y cientos de mipymes se volcaron a competir este fin de semana, bajo la égida de la campaña, por el ánimo comprador de los consumidores capitalinos, particularmente los de más bajos ingresos.

“Este es el buen fin de los pobres genteeee”, gritaba a todo pulmón el domingo pasado Rogelio X, vendedor de ropa de paca (ropa usada traída de Estados Unidos, que en ocasiones se reetiqueta para hacerla pasar por nueva) en el transitado tianguis de la colonia San Felipe, en el nororiente de la ciudad de México.

¿La oferta? “Llévate una pieza gratis en la compra de cinco genteee”, pregonaba. Cada prenda tenía un costo de 20 pesos.

Y es que, durante el pasado puente revolucionario, no fue infrecuente ver en decenas de puestos semifijos de los diferentes mercados sobre ruedas del área metropolitana de la ciudad de México el logo institucional del Buen Fin. Ya fuera fotocopiado a color o en blanco y negro o en pequeñas mantas, los negociantes del asfalto lo desplegaron acompañado de rótulos con sus ofertas correspondientes.

Estamos manejando un descuento de 15% por ser el Buen Fin, pero éste sí es derecho, no como en las tiendas que le suben el precio para luego bajarlo”, comentó Orlando, vendedor de tenis originales en un mercado aledaño al metro Canal del Norte, cerca del centro de la ciudad.

“Pero igual regateando los dejabas más baratos”, se le cuestionó. “No, nosotros siempre te manejamos ‘precio’ de por sí”, rebatió.

Como en botica

Antojitos, ropa, muebles, electrónicos, calzado, perfumes, artículos para mascotas, audio y video piratas y hasta piercings y tatuajes fueron sólo algunos de los bienes o servicios que se ofertaron en promoción en mercados o bazares como los ya mencionados u otros característicos de las zonas aledañas a la avenida Ignacio Zaragoza; en los diversos paraderos de transporte urbano (Chapultepec, La Raza, Tacuba, Tacubaya, etcétera); en el eje 10 Sur, en el barrio de Tepito; en el centro de la ciudad o incluso en algunos bazares de colonias como la Roma.

Nosotros no nos podemos quedar atrás, aunque sea con pequeñas ofertas, porque ahorita sí se siente que hay más tráfico de gente y hay que tratar de aprovecharlo”, refirió Arnulfo, vendedor de accesorios para teléfonos celulares en las afueras del metro Zapata, en avenida Universidad.

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CRÉDITO: 
Octavio Amador, El Economista