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Programas gubernamentales no deben ser asistencialistas: Ernst & Young México

La administración federal que lleva poco más de 100 días de gobierno, debe poner mayor énfasis en las políticas públicas en materia de incentivos, con el objetivo de promover la responsabilidad social empresarial (RSE), así lo consideró Roberto F. Adame Garduño, gerente senior de Responsabilidad Corporativa de Ernst & Young México, durante su participación en el Foro Responsabilidad Social Corporativa, Estrategia integral para tu empresa, organizado por El Economista y Elempresario.mx

“El gobierno debe involucrar a todos los sectores (empresarial, gubernamental, civil y académico) de una manera más abierta y libre, y no condicionada; tiene muchos programas, pero la mayoría son sólo asistencialistas, por lo que debe trabajar en conjunto con el sector empresarial y la academia para que sus programas sean conducidos por gente experta en el ámbito y no sólo políticos”, explicó el especialista.

Y es que la sociedad verá a la responsabilidad social no sólo como una actividad empresarial, sino también gubernamental cuando las autoridades hagan un cambio de conducta proactivo, señaló.

El especialista aseguró que un comportamiento responsable es clave para la supervivencia de las empresas a largo plazo, pues incluir a todos los grupos de interés de la firma constituye un factor de calidad y competitividad; mejora la imagen, la marca y da mayor identidad a los empleados y clientes.

Obstáculos

Creer que ser una empresa socialmente responsable es una moda o impacto a la imagen, que implica costos y reducción de utilidades, así como que sólo las grandes firmas pueden costearla, son algunos de los paradigmas alrededor de este comportamiento.

“Lo verídico es que es una filosofía que ha ido mutando con el tiempo y que actualmente está presente en todo el mundo”, finalizó el experto durante su conferencia “ Una empresa responsable es una empresa exitosa”.

Los mitos

  • La RSE genera costos sin utilidades.
  • Contar con estrategias de RSE sólo trae beneficios fiscales.
  • os programas de RSE únicamente pueden ser implementados por las grandes empresas.
  • Es tarea del gobierno, no de mi empresa.
  • Si ya existen fundaciones y organizaciones que se encargan de desarrollar proyectos sociales, mi empresa no tiene por qué colaborar.

Por dónde empezar

  • El compromiso comienza por la alta dirección de la empresa.
  • La dirección debe plantearse hasta dónde quiere llegar con estas buenas prácticas.
  • Los alcances de los proyectos dependerán del tamaño y recursos que tenga la compañía.
  • La RSE es una cultura que permeará todas las áreas de la empresa y, por lo tanto, hay que profesionalizarla.
  • Hay que sumar el factor económico a la RSE, la naturaleza jurídica de la compañía es el fin económico.
  • Es importante determinar cuáles son los grupos sociales en los que impactarán las estrategias de RSE que adopte el negocio: empleados, proveedores, clientes, acreedores, comunidad y familia de los empleados.
  • Es necesario mantener el diálogo con los stakeholders para saber qué necesitan y si las acciones adoptadas en la firma están teniendo resultados positivos.-

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CRÉDITO: 
Diana Salado