Pymes culturales ¡A escena!

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Ofrecer productos de valor, la clave para ser rentables

Debido a la falta de una definición de la industria cultural, en México no existen productos formativos y desarrollos financieros acordes con sus necesidades, por lo que es necesario que los dueños de pequeñas y medianas empresas del sector se agrupen en gremios o asociaciones para fortalecerse, además de que deben aprender a ser autosuficientes y dejar de depender de subvenciones, coincidieron expertos en el tema.

“Uno de los principales problemas es que en nuestro país el sector cultural no se encuentra definido, sobre todo desde la creación del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) en 1994, en donde se definen 20 sectores económicos, pero no hay uno específico para el cultural”, dijo Angélica Abelleyra, miembro activo del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu).

“Esa desorganización hace difícil caracterizar al sector y por eso las autoridades no se han dado a la tarea de generar apoyos empresariales a la medida del área”, aseguró por otra parte Elena Catalán, vicepresidenta de Emprendedores del Arte, la Cultura y el Turismo por México (EACT), asociación dedicada a apoyar el desarrollo de emprendimientos culturales en el país con apoyo de la Secretaría de Economía (SE).

Empresarios y organizaciones como el Grecu y EACT reconocen la existencia de programas de apoyo económico para las pymes del país, los cuales dependen en su mayoría de la Secretaría de Economía, pero también son conscientes de que si las empresas culturales no se ajustan a los modelos ya establecidos, es posible que no obtengan algún otro tipo de apoyo económico.

Hacia una definición

Los expertos coincidieron en que una empresa cultural se caracteriza por sus componentes creativos, los cuales pueden estar sujetos a una propiedad intelectual y ser comercializados en diversos mercados dependiendo del volumen de su producción; empresas que además del financiamiento enfrentan otros retos como son la falta de capacitación y conocimiento de las necesidades del mercado.

“El sector cultural no está muy desarrollado, ante lo cual es necesario que los empresarios entiendan que no sólo deben tener pasión por las artes o las humanidades, también necesitan prepararse para hacer de sus proyectos empresas lucrativas y sustentables”, aseguró Ivón Cepeda, directora de Humanidades y Ética del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe.

Es por ello que entidades como la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en su unidad de Xochimilco y el Tecnológico de Monterrey, crearon licenciaturas que les proporcionan a los jóvenes las bases sólidas para la creación de productos y servicios que promocionen y difundan el Patrimonio Cultural, pero también buscan asegurar que al finalizar la carrera puedan autoemplearse.

Los especialistas concluyen que la agrupación de los empresarios en gremios y asociaciones es una manera de lograr su fortalecimiento.

CRÉDITO: 
Fabiola Naranjo, El Economista