Empresarios del futuro, tarea de todos

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Necesario forjar el emprendedurismo en infantes a través de juegos

La cultura emprendedora debe iniciarse a temprana edad y ser parte de la formación básica de los niños, pues es cuando ellos la pueden adoptar como un estilo de vida.

“En la sociedad actual, que demanda individuos competitivos, aprender a emprender es tan importante para los infantes como leer y sumar”, explica José Luis Blancas, especialista en investigación educativa del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien recomendó que la forma de promover el emprendedurismo es distinta en cada nivel, pues se debe acoplar a los intereses de los niños en cada etapa: preescolar, primaria y secundaria.

El especialista explicó que aunque desde la Secretaría de Educación Pública (SEP) se avanza en la promoción de una mentalidad emprendedora, es un terreno poco explorado, por lo que la mayoría de las opciones para que los niños tengan contacto con el emprendedurismo son extraclase: museos, fundaciones, algunos colegios y empresas que buscan vincularse con las familias de sus empleados.

Al respecto, Georgina Salcedo, directora académica de Planeta Emprendedor en Fundación E, comenta que generar en los niños una mentalidad emprendedora no significa que hagan un plan de negocios o un estudio de mercado, sino fomentar el pensamiento lateral para estimular su creatividad.

“En Fundación E trabajamos con metodologías que abarcan programas para niños desde los siete hasta los 12 años, basadas en el aprendizaje por experiencia y autodescubrimiento, construcción de escenarios estructurados a través de actividades lúdicas, cuyo resultado es que el niño desarrolle nuevas habilidades para resolver problemas creativamente mientras se divierte”, puntualizó.

Emplean actividades lúdicas

Areli Morales, investigadora de contenidos del Museo Interactivo de Economía (Mide), agregó que cuando se trata de niños, el emprendedurismo incluye tres ángulos: personal, comunidad y económico.

En el ámbito personal implica ayudar a los niños a tener objetivos claros, impulsarlos a creer que pueden desarrollarse en diferentes espacios de manera exitosa. En cuanto a la comunidad, significa ayudar a los niños a observar las necesidades de su entorno, más allá de su casa y crear iniciativas para resolver problemas sencillos que tengan un efecto positivo en el lugar donde viven.

El aspecto económico presenta mayores retos para los infantes, pues se les plantea a los niños la idea de iniciar un mininegocio, con metas financieras, costos y metas de tiempo para alcanzar su objetivo.

Trabajo en conjunto

En suma, los expertos refieren que el personal encargado de trabajar con los niños en el desarrollo de su espíritu emprendedor debe desarrollar habilidades de administración, conceptos de negocio, ayudarlos a la creación de escenarios, estimulación del pensamiento creativo y emprendedor, solución de problemas con actividades lúdicas y ayudarlos a que descubran lo que es un mercado y cómo podrían atacarlo.

Los especialistas coinciden en que el principal reto es solidarizar a los padres de familia para que sean asesores e impulsores de los niños.
Organizaciones como el Mide imparten también talleres para que los adultos implementen dinámicas de ahorro, cuidado del medio ambiente y fomento del emprendedurismo.

“La mayoría de las propuestas de este tipo viene de fuera de las escuelas, y en la casa es muy importante no bloquear el espíritu creativo de los niños, sino darles más espacios para generar nuevas ideas” finalizó José Luis Blancas.

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CRÉDITO: 
Marisela Delgado