Consumidores compran en las mismas tiendas

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¿Hasta qué punto son predecibles los clientes?

Una investigación, dada a conocer ayer, trata de responder a la pregunta: ¿Hasta qué punto somos predecibles los consumidores en los patrones de compra?

“La principal conclusión que hemos extraído es que los comportamientos de la gente a la hora de visitar y gastar en las tiendas son repetitivos, por lo que resulta posible predecir, en cierta medida, dónde vamos a comprar en el futuro”, explica uno de sus autores, Esteban Moro, del departamento de Matemáticas de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), quien ha publicado el estudio en Scientific Reports, la revista abierta del grupo Nature, junto con científicos de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de California en San Diego, el MIT y el NICTA (en Australia).

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron cientos de miles de transacciones económicas realizadas con tarjetas de crédito (anonimizadas) a uno y otro lado del Atlántico. El objetivo era encontrar la predictibilidad de las series temporales del consumo que realizaron más de 50 millones de cuentas a través de las compras que se realizaban con las tarjetas de crédito durante casi un año.

“Lo que hemos encontrado –indica el investigador- es que la gente es bastante regular a la hora de visitar (y pagar) en las tiendas y que hay bastante predictibilidad, sobre todo, a largo plazo”.

Dicho de otro modo, si estás comprando en un sitio, es difícil predecir dónde vas a comprar después, pero sí es posible saber con bastante probabilidad que en el próximo mes vas a comprar en ciertos sitios, comenta el profesor Esteban Moro.

Las aplicaciones del estudio son muy variadas, desde el geomarketing (marketing en ciertas zonas de la ciudad), la provisión de puntos de venta, la localización de cajeros o la detección del fraude, informan los investigadores, quienes todavía no disponen de datos para saber si estos datos se pueden extrapolar a las operaciones realizadas con dinero en efectivo.

En los últimos años ha habido numerosas investigaciones sobre la predictibilidad de los comportamientos sociales. Utilizando diferentes fuentes de datos (llamadas de teléfono, puntos Wi-Fi, datos del GPS, etcétera), muchos grupos científicos han estudiado cómo es de predecible nuestra movilidad, es decir, la ruta, camino o sitios por los que nos movemos en la ciudad. Esa movilidad está determinada por las tareas que tenemos que realizar a lo largo del día, pero también existen muchas variables a lo largo de éste que no son totalmente predecibles. “Nuestro objetivo era intentar observar hasta qué punto esta predictibilidad existe también en esas decisiones económicas”, concluye Esteban Moro.

CRÉDITO: 
Redacción, El Economista