¿Qué pasará con López Obrador?

Después del fallo de TEPJF la vida de AMLO cambiará para siempre

Como era de esperarse, muy pronto mostró El Peje su verdadera cara. Más tardó en firmar hace unos días el acuerdo en el que los candidatos de todos los partidos se comprometían a reconocer los resultados electorales, que en desconocerlo “de facto” y empezar a buscar por todos los medios la manera de entorpecer el proceso democrático.

Aunque en el fondo, seguramente, desearía romper totalmente con el sistema y realizar acciones como las que llevó a cabo hace seis años, después de la experiencia vivida y la tremenda caída en popularidad que experimentó tras el plantón de Reforma, sabe que tiene que reprimirse y tratar de presentar una imagen responsable, aunque ésta sea solamente una pantalla.

Nadie discute que El Peje tiene todo el derecho de inconformarse. Eso está fuera de toda duda. Aquí, el problema es que, seguramente, en la medida en que las autoridades electorales vayan resolviendo cada una de sus objeciones, tratará de ir encontrando nuevas, siempre buscando la manera de complicar y alargar el proceso.

Pero tal vez habría que comprenderlo, pues una vez que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación designe Presidente electo a Enrique Peña Nieto, la vida del Peje empezará a cambiar para siempre, alejándose cada vez más de los reflectores y de la atención de los medios que él tanto disfruta. Ya no tendrá el pretexto que tuvo hace seis años para viajar a todos los rincones del país arguyendo un fraude electoral y se convertirá pronto en plato de segunda mesa.

¿Cuál será el futuro del Peje?

Sin duda, esa imagen debe darle mucho miedo, pues en realidad no sabe hacer otra cosa. Pensarse irrelevante en la política debe obsesionarlo a niveles más allá de nuestra comprensión.

Mientras tanto, para muchos de nosotros empieza poco a poco a delinearse una tenue luz de esperanza al final del túnel, la del día en que AMLO decida por fin irse a su casa a tomar un merecido descanso y se resigne a la idea de que jamás le será concedida la oportunidad de gobernar este país. Que escriba sus memorias. Que dé clases en alguna universidad. Que haga lo que quiera, con tal de que ya nunca más entorpezca la vida democrática del país con sus ideas mesiánicas y sus falsas promesas.

Qué diferente hubiera sido la historia si el PRD hubiera tenido como candidato a Marcelo Ebrard. De haber sido así, quién sabe cuál habría sido el resultado de la elección presidencial. Pero la intransigencia de López Obrador privó al PRD de un magnífico candidato que, seguramente, hubiera peleado palmo a palmo con el PRI por el triunfo en la elección.

Hoy, los mexicanos debemos estar orgullosos de nuestro proceso y de nuestras instituciones electorales, las cuales están al nivel de las mejores del mundo. Debemos respetar la voluntad de la mayoría y con la madurez de un pueblo que ha sabido conquistar la democracia, darle la oportunidad a Enrique Peña Nieto de demostrar que no nos equivocamos. Si EPN continúa como hasta ahora, seguramente, será un gran Presidente de México.

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CRÉDITO: 
Alejandro Gonzaléz*