Autoriza la CNBV operaciones de SMB Rural

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Primer sonfico del país ofrecerá productos de calidad en zonas rurales

Las zonas de alta y muy alta marginación del país son las que más carecen de servicios financieros formales. Es ahí donde la sociedad financiera comunitaria (sofinco) SMB Rural tiene su nicho de acción y donde quiere demostrar que se pueden llevar productos de muy alta calidad, oportunos y sin abusar de la gente.

SMB Rural es la primera sofinco autorizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). El aval lo recibió en junio pasado, aunque la figura se creó desde el 2009, para atender a más comunidades que carecen de productos financieros formales.

La historia de SMB, que es el acrónimo de Sistema Microbancos (la regulación no les permite utilizar esta palabra) data de 20 años atrás, cuando la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS) estaba integrada por 32 entidades de este tipo, pero tras la crisis de 1995 casi la mayoría quebró y curiosamente sobrevivieron las más pequeñas y las que operaban en zonas marginadas.

A partir de entonces, las que quedaron buscaron la forma de permanecer en el sistema financiero, pero ninguna figura encajaba 100% con la labor social que las caracteriza, y que se asemeja más a las de las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (socaps). Fue hasta el 2009 cuando se creó la figura de sofincos, así que las cooperativas que aún formaban parte de la AMUCSS se unieron y formaron SMB Rural. Tras un periodo de intensa labor, este año la CNBV les dio la autorización.

“La sofinco es un modelo cooperativo más moderno. Se ha implementado en países como España y Alemania. Son figuras más abiertas. No es el cooperativismo que hoy conocemos en México, en el que sólo puedes atender a socios. Esta sociedad puede trabajar no solo con personas físicas, sino también con morales; no solo puede tener socios, sino clientes; puede trabajar con todo tipo de organización rural”, explica Mario Meléndez, comisario de SMB, responsabilidad similar al de titular del consejo de vigilancia que opera en otras entidades financieras.

Y a pesar de que la autorización les permite operar en todo tipo de zonas, indica que su nicho es y será las zonas de alta y muy alta marginación, pues dice que es ahí donde hacen falta muchos servicios financieros formales, pero de los que no abusen de la gente. “Necesitamos tener muchas sociedades bajo esta mentalidad. Hay muchas microfinancieras, pero a veces el abuso es criminal. Te llegan a cobrar tasas reales hasta de 100 o 120% anual”, dice.

Mario Meléndez agrega que, las sofincos tienen un perfil más social, pues no buscan lucrar más allá de la rentabilidad de la institución, por lo que ve con beneplácito que pronto se puedan autorizar más figuras de este tipo. “Necesitamos que la gente se dé cuenta realmente de cuál es la realidad de esas microfinancieras (de las que abusan)”.

SMB Rural ofrece servicios como crédito, ahorro, microseguros, cobro de remesas y pago de servicios en sus 24 sucursales ubicadas en los estados de Puebla, Hidalgo, Oaxaca y Chiapas, principalmente en zonas de alta y muy alta marginación. “Atendemos alrededor de 1,262 comunidades”.

Los préstamos que otorgan son en promedio de 7,500 pesos, a seis meses, y la tasa de interés que cobran es de aproximadamente 4.5% mensual, sobre saldos insolutos. A junio tenían casi 40,000 socios, de los cuales 60% era mujer. Contaban con una cartera de crédito de 83 millones de pesos; de ahorro de 74.5 millones y activos por 100 millones de pesos.

Del 2012 al 2013 ha tenido un crecimiento promedio de 30% y espera seguir así, ya que la intención, dice Mario Meléndez, es brincar del nivel uno que tienen en la actualidad, al nivel dos, lo que les permitiría un mayor abanico de operaciones. Cuentan con más de 150 empleados, mismos que laboran de manera ardua para atender a la población y cubrir los requerimientos de la CNBV.

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CRÉDITO: 
Edgar Juárez, El Economista