La naturaleza y los negocios no están peleados

Foto: Especial

Un entorno contaminado nos afecta a todos y no sólo a las empresas

Antiguamente, la protección del ambiente fue considerada como de interés público y externa a las acciones de las organizaciones, esto ha ido cambiando porque un entorno contaminado nos afecta a todos y no sólo a las empresas.

Los gobiernos asumieron la responsabilidad de asegurar una correcta administración ambiental y se han centrado en preservar y legislar un ambiente seguro. Sin embargo, los papeles de estos actores han ido cambiando, en algunos países, el sector privado es un socio activo en la protección del ambiente; en México, vamos también transitando hacia ese escenario, lento, porque muchas empresas aún consideran que ambiente y negocio están enfrentados, lo cual era una realidad que en los 80 fue cierta, pero ahora que estamos iniciando la segunda década del siglo XXI, este paradigma de negocio vs ambiente ha cambiado.

Muchos gobiernos y empresas se están dando cuenta de que la protección del ambiente y el crecimiento económico no siempre están en conflicto y en algunas ocasiones (cada vez con más frecuencia), las nuevas tecnologías permiten que un mejor proceso de producción o método de entrega más eficiente reduzca tiempo y desperdicio, lo cual ahorra dinero y minimiza su impacto en el ambiente. Por lo anterior, podemos afirmar que, cada vez en más ocasiones, ambiente y negocio pueden ser aliados, ésta es una idea que poco a poco irá permeando en la cultura de las organizaciones mexicanas.

Hoy en día, muchas empresas han aceptado su responsabilidad de medir y controlar su impacto al ambiente. Debido a lo anterior, el énfasis inicial en las estrictas regulaciones gubernamentales ha cedido terreno a las iniciativas de autorregulación voluntarias, en México aún estamos avanzando hacia esto. Por lo anterior, la Responsabilidad Ambiental Empresarial se debe comenzar a entenderse como el deber de cumplir las legislaciones ambientales de las operaciones de la empresa pero, además, minimizar residuos y emisiones, maximizar la eficiencia y la productividad de sus recursos y eliminar las prácticas que puedan afectar adversamente el ambiente de las generaciones futuras.

Afortunadamente en México, poco a poco las organizaciones de la sociedad civil, empresas y gobiernos han comenzado a trabajar desde hace algunos años y se empiezan a dar los primeros resultados. La pregunta ahora es ¿tu empresa ya comienza a medir y establecer estándares ambientales para la mejora de procesos y de acciones cotidianas?


*Cartón: Marisol Pérez León (Playa 2012)

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CRÉDITO: 
Mario Amador