Adultos mayores, talento con potencial

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Inclusión social, una oportunidad de valor para las pymes

Existe una gran problemática social en México y el mundo con respecto a las personas de la tercera edad, que derivado de la crisis económica, quedan desempleadas tempranamente; en consecuencia, la soledad, el alejamiento social, la discriminación y la pobreza van de la mano con la forma en que visualizan sus siguientes años de vida.

Con base en los resultados del Censo de Población y Vivienda de INEGI, la población total en México asciende a 115.6 millones de personas con una Población Económicamente Activa (PEA) de 50.7 millones (38.2% mujeres y 61.8% hombres) de los cuales, 23% posee una edad de 50 años en adelante. En contraste, 2.4 millones de mexicanos forman parte de la PEA Desocupada (38.1% mujeres y 61.9% hombres) cuyo 13% es conformado por personas adultas mayores.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informa la creciente esperanza de vida de los mexicanos de 74 años para los hombres y 78 años para las mujeres con una proyección al 2020 estimada en 80 años, sin embargo, no todos los mexicanos que lleguen a esa edad de retiro tendrían las posibilidades de mantener una calidad de vida óptima para una vejez digna.

Dada la situación, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revela que en América Latina y el Caribe, la pobreza y la discriminación generadas hacia ese sector va en aumento, problemática que, según el organismo, debe atenderse a través de su inclusión en el mercado laboral a través de proyectos sociales que caminen de manera integrada y coherente.

Derivado de esta realidad, y como lo muestra la American Chamber México (Amcham) en la Encuesta de Responsabilidad Social en México 2012, solamente “54% de las empresas mencionaron que cuenta con políticas de inclusión social como la contratación de grupos vulnerables (personas con discapacidad, adultos mayores de 50 años, etc…)”, en una muestra de 114 firmas asociadas a esa cámara.

De ahí que se detecte que tanto las organizaciones de la sociedad civil, el gobierno y las grandes empresas socialmente responsables han sido insuficientes en términos de la atención a este grupo vulnerable; por ende la oportunidad es latente para aquellas pequeñas y medianas empresas (pymes) que desean incursionar en la implementación de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) mediante un programa estratégico para la inclusión laboral de los adultos mayores y que puede ser perfectamente alineado a la creación de valor.

*Egresada de la Maestría en Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac Norte.

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CRÉDITO: 
Guadalupe Torres Martínez*