La comunicación 2ª parte

Esta es la segunda vez que hablo sobre el tema de la comunicación, ya que hoy en día el volumen de información a la cual estamos expuestos es enorme y confuso. Desde políticos hasta medios de comunicación establecidos, están alertando sobre las noticias falsas o desvirtuadas. Esto ocurre porque las redes sociales han permitido que cualquier persona pueda difundir información de una manera global abarcando absolutamente todas las áreas del conocimiento, de la cultura y de las costumbres; sin embargo, una gran cantidad de datos no tiene sustento.

Este fenómeno no es nuevo, ya que buscando referencias de información falsa me encuentro con varias frases célebres del maestro de la manipulación Joseph Goebbels, quien fue el ministro de propaganda del régimen de Adolf Hitler: “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”, “más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil”, “miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.”

Estas son algunas de las formas en las que el ministro de propaganda del régimen Nazi lograba que el pueblo alemán siguiera a Hitler a la guerra y al holocausto.

El individuo actual tiene la necesidad de recibir información para poder tomar decisiones en su vida diaria, desde el pronóstico del tiempo para saber cómo vestirse, el tráfico para definir la ruta a seguir, hasta la información que el gobierno difunde respecto de sus actividades que de una manera u otra afectan su vida.

En un ámbito empresarial, las compañías y los clientes hacen negocios o de alguna manera confían en ellas para resolver las necesidades diarias, por lo que es fundamental que tengan información confiable y oportuna sobre los asuntos financieros, operativos y legales con objeto de no equivocarse al comprometer sus recursos. Desde hace años se maneja la frase de que la información es poder; sin embargo, los mensajes deben ser verdaderos para que tengan el efecto de empoderar a las personas, de otra manera, se convierte en desinformación que convierte a la población en manipulable.

Todo lo anterior lo menciono porque cualquier persona que utiliza información, tiene que discernir entre lo que es verdad y mentira para tomar decisiones correctas. Para esto, el individuo tendrá que analizar todos los datos disponibles y sólo tomar en cuenta aquella que esté sustentada en hechos reales.

Para poder identificar los hechos reales de aquellos que no lo son, se tendrán que confrontar diversas fuentes confiables de información y de preferencia elegir avalada por otros actores independientes conocedores del tema.

En la otra cara de la moneda, está la forma en que la empresa comunica al público todo lo referente sobre sus finanzas, operaciones y sus asuntos legales relevantes para la toma de decisiones. En este caso la organización tendrá que utilizar los medios más adecuados para asegurarse que su información llega libre de distorsiones y sin contaminación de terceros mal intencionados. Tendrá que dejar claro cuales son sus canales de información oficiales y que cualquier otra fuente, no está autorizada.