La toma de decisiones basada en la medición de resultados

Uno de los procesos administrativos más íntimos es la toma de decisiones. Supone un proceso de conocimiento, análisis, reflexión y evaluación. Todos los seres humanos tomamos decisiones a diario, desde que ropa ponernos hasta que comer, es parte de la vida.

El proceso de decidir tiene el objetivo de planear las acciones subsecuentes con el objeto de lograr algo, desde a que hora levantarnos para llegar a tiempo a una cita, hasta las actividades que el individuo tiene que desarrollar para ganar el sustento diario. Las personas deciden si quieren trabajar más o menos para dedicar más tiempo a actividades físicas, intelectuales o lúdicas. Son procesos totalmente personales sobre los cuales los demás no influyen.

Cualquier decisión involucra en mayor o menor grado el riesgo de no obtener el resultado deseado, ya decía Maimónides “El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión”. Sin embargo, ese riesgo puede ser mitigado mediante elementos suficientes de juicio que proporcionen una mayor certeza de que los resultados esperados serán alcanzados.

Los administradores de cualquier entidad tienen que tomar decisiones que van a afectar a otros individuos o instituciones, desde empleados, socios o asociados, proveedores, clientes, etc., lo que les asigna una responsabilidad ante terceros que han depositado su confianza en ellos para tomar las decisiones más justas y correctas.

Con objeto de hacerse llegar de los elementos más adecuados para la toma de decisiones, el administrador tendrá que recabar toda la información que sea más pertinente dependiendo del asunto sobre el cual se va a decidir. En el caso de una empresa que se dedica a la extracción de minerales, la decisión tiene que fundamentarse en los ingresos potenciales que pueden obtenerse de dicha actividad y de los costos que tienen que ser incurridos para lograrlo, si la ecuación da un número positivo, la decisión será ir adelante con el proyecto, de otra forma, tendrá que abandonarlo y buscar otro yacimiento que tenga más potencial.

En el ejemplo anterior el administrador está tomando la decisión en función a datos que o bien son conocidos o cuenta con estimaciones confiables. Normalmente es una mezcla de los dos factores.

Los datos conocidos son obtenidos a partir de los resultados previamente obtenidos de situaciones iguales o similares, a estos les llamamos información histórica, aún cuando sean del día anterior, ya son datos realizados inalterables. Sin embargo, de alguna manera tiene que obtener la certeza de la veracidad de esos datos que va a utilizar como referencia. Para lograr esto tiene que contar con parámetros o referencias de el resultado que debería obtenerse de cada acción. Esto implica medir los resultados.

Sir William Thompson, Lord Kelvin, físico Inglés, estudioso de la termodinámica, en una conferencia sobre “unidades de medida eléctrica” el 3 de mayo de 1883, menciona que “… yo siempre digo que cuando puedes medir sobre lo que estás hablando, y puedes expresarlo en números, sabes algo sobre eso; pero, cuando no puedes medirlo, cuando no puedes expresarlo en números, tu conocimiento es de una clase magra e insatisfactoria; puede ser el inicio del conocimiento, pero apenas haz, en tus pensamientos, avanzado en el nivel de la ciencia, cualquiera que sea su disciplina.”

El administrador, así como cualquier científico, debe poder medir sus resultados contra los mejores parámetros que pueda obtener, con objeto de ir obteniendo información sobre el resultado de las acciones incluyendo las nuevas variables que van incorporando. Convirtiendo el proceso en un círculo virtuoso de medición aprendizaje en la operación de la entidad, así como en cualquier proyecto que sea incorporado.