México sin innovación por falta de sinergias

Foto: Especial

Necesario vincular la comunidad académica y empresarial: Dutrénit

La vinculación entre universidades y centros de investigación, públicos y privados, con el sector productivo de la industria y las empresas aún está lejos de ser una realidad en el país.

Gabriela Dutrénit, titular del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, en un estudio publicado en el 2010, demostró que los investigadores están impulsados por la búsqueda de conocimiento más que por factores económicos. Por su parte, los empresarios perciben que los beneficios relacionados a la producción son más importantes que los beneficios relacionados a la innovación, por lo que cuando se vinculan con organizaciones públicas de investigación es para solucionar problemas de corto plazo y no para ampliar sus estrategias de innovación a largo plazo.

La investigadora expresó su preocupación por el enfoque que el gobierno federal le dará a sus políticas públicas para fortalecer el tema de la innovación, ya que, aunque la palabra aparece “57 veces en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018”, aún no está claro de qué manera se irá aplicando el crecimiento del presupuesto que prometió incrementar gradualmente el presidente Peña Nieto. “Estamos en la espera de los programas sectoriales para revisar cuál será el estimulo para la academia y el sector industrial, para caminar hacia la vinculación”.

Dutrénit reconoció que el problema de la vinculación no es una característica exclusiva de México, que éste se puede observar a nivel internacional, en unos países más que en otros, por lo cual es necesario identificar los “canales y beneficios de la vinculación entre investigadores y empresas”.

Los resultados del artículo publicado en la revista Science and Public Policy confirman que hay diferencias significativas en lo que se refiere a la posibilidad de conectarse. Los investigadores de Biotecnología y Agronomía e Ingeniería tienden a conectarse mucho más con la industria que los investigadores de los campos de Física y Matemáticas, como se esperaba.

Sin embargo, Medicina y Ciencias de la Salud tienden a conectarse mucho menos que Física y Matemáticas. Respecto del tipo de investigación, los investigadores que llevan a cabo ciencia básica y desarrollo tecnológico tienden a conectarse más que aquéllos que llevan a cabo investigación aplicada.

Y aunque estos resultados requieren de mayor investigación y van más allá del alcance del propio artículo, sirve de referencia para impulsar la innovación con políticas que incentiven e impulsen a los sectores que se pretenda vincular.

En el estudio, en el que participó Dutrénit, se encontró que el canal bidireccional es el más importante para obtener beneficios tanto para investigadores (beneficios intelectuales) como para empresas (beneficios de innovación y producción). Beneficios duales provenientes de este canal podrían contribuir a la construcción de círculos virtuosos durante la interacción.

Obstáculos institucionales

En ese mismo documento se indicó que el Sistema Nacional de Investigadores mexicano no es un sistema consolidado, sino más bien un sistema en proceso de construcción, donde no existen todos los actores clave, y las interacciones entre los actores existentes son débiles, irregulares y en algunos casos ausentes.

La tasa de generación, diseminación y absorción del conocimiento tecnológico dentro y entre instituciones es baja y está principalmente restringida a universidades y centros públicos de investigación. El Sistema Nacional de Investigadores mexicano no sólo muestra un desempeño pobre en términos de productividad científica y tecnológica, sino que también los vínculos entre organizaciones públicas de investigación e industria son frágiles.

Beneficios de la vinculación

El impulso a la vinculación podría traer beneficios a las empresas en dos tipos: de producción, se refiere a aquéllos orientados a solucionar problemas de producción de corto plazo y de innovación, aquéllos orientados a contribuir a las capacidades de innovación y los resultados de largo plazo.

Pero también los investigadores tendrían su recompensa con beneficios intelectuales, aquéllos relacionados a fortalecer las bases de conocimiento de las organizaciones públicas de investigación y beneficios económicos, relacionados al acceso a recursos adicionales.

“El argumento se basa en la idea de que los beneficios son más equilibrados y por eso las interacciones pueden tener mayor valor, porque entonces hay un canal bidireccional, donde el conocimiento fluye en ambas direcciones entre los sectores”.

Dutrénit, Claudia de Fuentes y Arturo Torres concluyeron en su investigación que “los formuladores de política interesados en fomentar los vínculos entre las organizaciones públicas de investigación e industria deben poner énfasis en la promoción de actividades relacionadas a diferentes formas de interacción, en busca de la mejor articulación entre oferta y demanda de conocimiento”.

México y otros tres

En otro artículo, Dutrénit y Valeria Arza, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Argentina, compararon a cuatro países: Argentina, Brasil, Costa Rica y México.

Encontraron que “los cuatro países estudiados presentan características idiosincráticas en relación al tamaño de sus economías, la competitividad internacional de sus industrias, la intensidad de sus políticas en ciencia, tecnología e innovación. Además, se encontró que comparten características similares en relación a los orígenes y evolución de sus organismos públicos de investigación (OPI)”.

En todos los países analizados existen algunas actividades productivas donde se observan vinculaciones entre los OPI y empresas con resultados suficientemente satisfactorios en términos de innovación productiva: biotecnología agropecuaria en Argentina, aeronáutica en Brasil, café en Costa Rica e industria química en México.

Sin embargo, la percepción general es que las actividades de producción y difusión de conocimiento científico-tecnológico, tanto por parte de empresas como de los OPI de estos países, son más bien limitadas en perspectiva internacional –aunque evaluadas por sus logros los OPI han sido históricamente más exitosos que las empresas-, expone el estudio.

La innovación ocurre fundamentalmente dentro de las empresas. Es un hecho que las empresas no innovan aisladas, éstas dependen de su entorno: el aprendizaje y la innovación son procesos interactivos que requieren de una intensa comunicación entre diferentes actores”, concluyó Dutrénit.

[email protected]

CRÉDITO: 
Elizabeth Ruiz Jaimes, El Economista