Tecnología que facilita crédito a pymes

En minutos, se sabe si el crédito fue preaprobado. Foto: Cortesía

La falta de acceso a crédito es una de las principales limitantes para el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes), pues 56.7% vive en la informalidad, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas; ello dificulta que los bancos otorguen un crédito.

Después de ver esta problemática Allan Apoj decidió emprender junto con su socio David Poritz y crear Credijusto, una estrategia multiproducto especializada en otorgar financiamiento a pymes.

La empresa se centra en el uso de la tecnología para realizar un análisis rápido y preaprobar en el momento un crédito a las pymes, que representan 52% del Producto Interno Bruto del país y 72% de los empleos.

“Cuando llega un cliente y aplica (por medio de la página web, mensaje o llamada), tratamos de llegar al monto solicitado a fin de resolver su necesidad. Hacemos un análisis de cuál es el monto, plazo y estructura financiera que le convine”, indicó Allan Apoj.

La empresa hace un traje a la medida de forma inmediata a partir del uso de tecnología e identifica si al cliente le conviene un crédito simple, revolvente o si lo que necesita es un arrendamiento o crédito de liquidez. “Con base en su perfil financiero, de datos y necesidades, tratamos de resolverle con lo que nosotros creemos que le puede ayudar”, puntualizó el emprendedor.

De esta forma es posible otorgar créditos a pymes que no cuentan con estados financieros, empresas que están en la informalidad o compañías que venden arriba de 1,500 millones de pesos al año.

Allan le platicó al El Economista que el departamento de análisis de datos crea un buen perfil financiero del cliente e identifica cuál es el producto que mejor se adecua a sus necesidades: crédito simple, revolvente o arrendamiento y dentro de cada una de ellas hay políticas de créditos que se ajustan a las diferentes empresas.

Credijusto aprueba nueve de cada 10 solicitudes con montos que van desde 200,000 hasta 10 millones de pesos. Desde el momento de aplicar, las empresas conocen si el crédito fue preaprobado, a diferencia de los bancos, donde el proceso puede tardar de dos a seis meses y sólo se otorga uno de cada 10.

“Entendemos que para nuestros clientes su negocio es probablemente, fuera de la salud y la familia, lo más importante que tienen, por ello contamos con agentes capacitados para explicarles el funcionamiento óptimo del crédito”.

Credijusto también otorga crédito simple con garantía hipotecaria. a finales del 2017, lanzó revolvencia y en julio de este año arrendamiento puro, que en un mes ya representa 25% de su mercado.

Credijusto en números

Credijusto ha tenido financiamiento de fondos de inversionistas de Estados Unidos, como Victory Park Capital, City Hall Capital, Flatiron Investors, M4Fund, Fimubac, Fourth Green Capital y BTI Partners.

Estas inversiones “nos ha permitido financiar el crecimiento, que es de 20% mes a mes. Contamos con un portafolio arriba de 500 millones de pesos y generamos más de 70 millones de pesos al mes; al final del año, queremos llegar a 120 millones de pesos mensuales”, mencionó Allan.

La empresa cuenta con más de 500 clientes y 60% regresa el segundo año a solicitar un nuevo crédito.

Recomendaciones

Aunque Credijusto no exige contar con estados financieros, Allan recomendó que los empresarios pymes “estén bien educados con sus propios números para poder explicar la matemática detrás de su negocio”.

Puntualizó que ello habla de un mejor administrador e incrementa la oportunidad de tener un crédito. “Nos dice mucho de la calidad moral y administrativa de la entidad que vamos a financiar”.

No requerimos que estén completamente bien en buro de crédito, no hay mucho problema con una tarjeta de servicios, pero en conceptos como una hipoteca nos gusta que la estén pagando bien porque si no puede o no quiere pagar, en un futuro a nosotros podría dejar de pagarnos”.

Una de las cosas más importantes es separar las finanzas personales de las empresariales, porque a la institución bancaria le interesa el perfil de la empresa no el del empresario.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario