Presenta la Política Nacional de Inclusión Financiera, se busca cerrar brechas

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Con el fin de lograr una mayor inclusión financiera en todo el país, el Consejo Nacional de Inclusión Financiera (Conaif) y el Comité de Educación Financiera (CEF) presentaron este miércoles la Política Nacional de Inclusión Financiera, una herramienta que busca abonar a la movilidad social, el crecimiento económico y con ello el bienestar de la población mexicana.

“La Política Nacional de Inclusión Financiera presenta el diagnóstico, objetivos, estrategias y líneas de acción para impulsar la inclusión y competencias económico-financieras de los mexicanos, así como la protección a los usuarios de servicios financieros en México”, mencionó Silvia Singer, directora general del Museo Interactivo de Economía durante la presentación.

En un país que se encuentra rezagado en materia de tenencia de cuentas y una baja penetración en el uso de pagos digitales, entre otros aspectos, la Conaif y el CEF (integrado por miembros de la Secretaría de Hacienda, el Banco de México y otras entidades) realizaron una actualización de esta política que tiene seis objetivos a mediano y largo plazos.

“Cuando no tenemos una inclusión y educación financiera adecuadas, grandes sectores de la población quedan aislados de ciertos servicios (...) Este tipo de cosas queremos atacarlas de forma muy clara”, detalló Arturo Herrera, secretario de Hacienda y Crédito Público.

Los seis objetivos se centran en facilitar el acceso a productos y servicios financieros para personas y micro, pequeñas y medianas empresas, incrementar los pagos digitales entre la población, fortalecer la infraestructura, en productos y servicios financieros, así como favorecer la inclusión financiera de personas en situación de vulnerabilidad, como mujeres, migrantes, personas adultas mayores, indígenas y población rural.

El gobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León, enfatizó la importancia de llevar todas las líneas de acción de manera conjunta, ello con el propósito de poner en el centro al usuario y dar una concepción social de la inclusión financiera.

“Se refleja la coincidencia en que la inclusión financiera y la educación financiera son tareas paralelas que comparten el mismo fin: empoderar al ciudadano y darle mayores oportunidades. (...) Un individuo con acceso al sistema financiero y herramientas para utilizarlo puede afrontar de mejor manera un evento inesperado, obtener condiciones de financiamiento adecuado para su actividad productiva”, indicó.

Díaz de León añadió que el objetivo central del sistema financiero es intermediar y canalizar los recursos hacia los proyectos más productivos, por lo que una mayor inclusión favorece el mejor uso de los recursos de la economía.

No hay inclusión sin educación

Uno de los pilares de esta nueva política tiene como objetivo implementar las competencias económico-financieras de la población, para ello, entre las líneas de acción que se llevan a cabo en este punto, se promueve la educación financiera entre la población en edad escolar para incrementar las competencias financieras.

“A partir de ahora, de manera formal, los niños recibirán una educación que les permita familiarizarse con los distintos tipos de productos y por qué son relevantes y hay una razón adicional (a la educación financiera) que puede ser mucho más importante: en la educación en la escuela, los niños no solamente están aprendiendo la relevancia de eso, sino que también se convierten en un factor de cambio”, mencionó el secretario de Hacienda.

Por su parte, Esteban Moctezuma, secretario de Educación Pública, añadió que la secretaría que lleva a su cargo tiene una tarea importante para contribuir a mejorar la educación financiera, ya que, dijo, no existe inclusión sin educación financiera.

“México es uno de los países con más oportunidades para hacer un gran esfuerzo de inclusión financiera. (...) No habrá inclusión financiera sin educación financiera y ésta no se limita a enseñar productos útiles de fácil acceso que satisfagan necesidades muy concretas de manera eficiente, sino también a generar conciencia de que esto es educar para la vida, enseñar a niñas, niños y adolescentes y jóvenes que existen productos y pagos, ahorrar, tener créditos, afrontar emergencias, contar con seguros, mejorar pensiones es abrirle los ojos sobre una mejor vida económica”, destacó.

Indicó que una temprana educación financiera en la niñez tiene como resultado una mejor cultura de la planeación.

“Enseñarlos a pensar en mediano y largo plazos sin duda les va a ayudar a definir muy bien cómo vivir su presente (...) La educación financiera para impulsar las competencias económicas financieras será una plataforma para formar ciudadanos conscientes de su presente y futuro; se busca la transversalidad curricular para que se resalte su pertinencia”, aseveró.

CRÉDITO: 
Ángel Ortiz / El Economista