Conductores de Uber, ¿socios o trabajadores?

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¿Qué determina que una persona sea empleado de una empresa?, el sueldo, el compartir las ganancias, horarios o la producción.

Este debate ha llevado a las empresas de transporte privado, en diferentes países, a juicios y propuestas de leyes.

De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, un trabajador es la persona física que presta a otra, física o moral, un trabajo personal subordinado, la ley dice que “se entiende por trabajo toda actividad humana, intelectual o material, independientemente del grado de preparación técnica requerido por cada profesión u oficio”.

Entonces, ¿los trabajadores de Uber son empleados o solo socios conductores?Según la Suprema Corte del Trabajo de Brasil, no hay una relación laboral, así se determinó después de que un socio presentara una denuncia reclamando sus derechos laborales

En un comunicado, la empresa de transporte privado dijo que “de acuerdo con el Ministro Breno Medeiros, la autonomía y flexibilidad con la que cuentan los socios conductores que utilizan la plataforma de Uber para generar ganancias son incompatibles con una relación de empleo, dado que ellos pueden elegir conducir donde y cuando ellos prefieran”.

De esta forma, la empresa sostiene que sus conductores son trabajadores independientes y no tienen un contrato laboral, por lo que no pueden exigir derechos garantizados para el empleo formal, como el pago de vacaciones, primas, fondo de garantía, seguridad social u otros.

Iniciativa de ley en California para reconocer a socios como empelados

Sin embargo, en California existe un proyecto de ley para que las compañías de la economía colaborativa contraten formalmente como empleados a sus conductores y les brinden beneficios de salud y un salario mínimo. De esta forma los trabajadores tendrían estabilidad y seguridad

Según el proyecto de ley, los trabajadores en California deberán ser designados como empleados y no como contratistas, si su trabajo o desempeño es controlado por la empresa o si son parte del negocio habitual de esa empresa.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario