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El 80% de los empresarios financian su proyecto con recursos propios

Las ideas emprendedoras no son las únicas que escasean en México, también los financiamientos no bancarios. Los inversionistas ángeles en el país se cuentan los dedos y por ello no es extraño que entre 70% y 80% de las startups mexicanas se financien con recursos del propio emprendedor, de amigos o familiares en sus primeros dos años de vida... si es que llegan a cumplirlos.

A esto se suma que, por naturaleza, los bancos sólo prestan a quienes cuenten con un respaldo en activos, propiedades. Como resultado, en naciones con desarrollo medio suele ocurrir que cerca de la mitad de las startups que fracasan lo hacen por la ausencia de recursos, sin importar lo novedoso de su idea, consideró Yao Huang, socia gerente del fondo de inversión Pereg Ventures.

Otro factor que puede malograr el éxito de una startup es la inexperiencia del emprendedor, y, sobre todo, su escasa preparación e interés para buscar financiamiento, dijo Yao Huang. La “codicia” es otro obstáculo, pues “algunos piden más” de lo que en realidad un inversionista está dispuesto a aportar como capital de riesgo.

“Vivimos en la tormenta perfecta para crear una empresa y no importa si ésta es digital o no. Hay oportunidades, la economía está andando, las ideas existen (...) Creemos que en México no son tantos (los inversionistas), pero también están. El problema es saber cómo pedir, cómo hacerles interesante una idea”, refirió Yao Huang como conferencista en Campus Party.

1. No tocar la puerta por tocar

Luis Miguel Coutiño es cofundador y director de My Coffee Box Mx, una startup chiapaneca que creó en Internet un canal para la distribución de café orgánico. Su modelo consiste en que a través de la red el usuario se suscribe y le es enviado hasta su casa un paquete de 500 gramos de café vía FedEx.

Su diferencial es que conecta en una misma cadena de valor al productor, la mensajería y la publicidad a un costo de 179 pesos, que incluye tanto producto como servicio. Esto significa hasta 70% menos de lo que costaría todo por separado.

El proyecto de Coutiño floreció durante una Startup Weekend, un programa de emprendimiento digital exprés, y tuvo su origen en la intención de ayudar a los productores, a quienes ahora les paga por adelantado parte de su producción. Coutiño se ha aliado con FedEx y seis cooperativas que a su vez integran a 5,800 microproductores, con los que ha llegado a 27 ciudades de México a medio año de existencia con su empresa, pero a uno de preparación como proyecto.

Al principio, My Coffee Box Mx requirió de una inversión de 50,000 pesos, que Coutiño había ahorrado originalmente para un viaje de placer, y luego de otros 35,000 dólares. “Ahí fue cuando tuvimos el problema: ¿dónde encontraríamos el dinero si ya nos habíamos gastado lo que era para nuestro viaje de primer año de casados?”, recuerda.

La respuesta la encontró en el fondo 500 Startups, que encabeza el mexicano César Salazar. No fue fácil acceder a los recursos de esta financiera.

“Mi problema no fue si mi empresa es de Chiapas, si allá no hay tecnología o si los productores no conocen Internet. El problema fue que no sabía cómo pedir. La respuesta fue que la mejor manera de llegar a un fondo de inversión no es sólo tocar la puerta porque sí. Debí saber que antes se deben buscar datos de esa persona (el inversionista), en qué ha invertido, buscar a los que ha apoyado y presentarle una buena propuesta bien resumida, porque ellos tienen dinero, pero no tiempo. Eso es lo que abre las puertas”.

2. Cuál es el objetivo

Hernán Fernández, representante de Business Angels México, expone que los emprendedores deben aprender a valorar qué tanto pueden ceder a los deseos de los inversionistas y saber esperar. “A veces seis meses es lo mínimo que debes estar en fila, para que sólo escuchen tu propuesta y, cuando te toque, aprender a decir 'Tengo esto' y 'Necesito esto'”.

My Coffee Box Mx y Luis Miguel Coutiño cedieron y a cambio de 10% de las acciones de la empresa, 500 Startups les prestó los 35,000 dólares que les hacían falta para despegar su negocio. Ahora es una empresa rentable.

Gerardo López Santa Ana creó junto con otros seis emprendedores Nokincard, antes Noknoker, una startup dedicada a las tarjetas digitales de lealtad. Este emprendedor y sus amigos identificaron que el mercado de las promociones y las tarjetas de lealtad genera 14 billones de pesos al año en México. Eso los motivó a crear su empresa.

Nokincard arrancó operaciones con los “difícilmente” 100,000 pesos que lograron reunir sus creadores, quienes luego de seis meses no vieron un peso de retribución y, en cambio, sí más deudas y egresos.

Antes de ser auspiciados por el programa de aceleración de empresas Wayra México, de la operadora Telefónica Movistar, López Santa Ana tocó cinco puertas, de las que dos se abrieron. “Corrimos con suerte, porque otros tocan más que nunca les abren”, dice.

Wayra apoyó a Nokincard con 50,000 dólares, luego el fondo Neikos auxilió a la startup con 35,000 dólares más. El resultado se cristalizó en 33,000 usuarios de su aplicación y poco más de 60 clientes, entre ellos el contrato por 23,000 dólares que Nokincard logró del Grupo Posadas.

“Lo más importante de estar (con Wayra) fue la red de contactos que pudimos crear, eso fue lo mejor, porque nos acercó a nuevas oportunidades de conocimiento e inversión”, asegura López Santa Ana.

3. Ser tigre y no leonino

Nokincard será rentable en octubre, gracias a la suerte que tuvo en encontrar inversionistas ángeles, pero también están los inversionistas “leoninos” o en el peor de los casos, existen los emprendedores que “se pasan de tigres” y pretenden más inversión de la que es posible conseguir.

“Paso uno: investiga antes de preguntar, cuando menos crea una propuesta de negocio, resúmela en una presentación que identifique un mercado, cuánto les vas a cobrar y qué te van a pagar por resolver una necesidad. Resume cuánto necesitas y para qué lo vas a ocupar. Todo eso debes decirlo en tres minutos. Si lo haces bien, ya tienes 60% del trabajo hecho”, aconseja López Santa Ana.

Una cosa es ser ambicioso y otra codicioso. Una cosa son los inversionistas leoninos que se quieren quedar con tu idea y otra que el emprendedor se cierra, que cree que su idea es la mejor, que cuando llega un inversionista y le pide 20% de su empresa y prefieren no tomar el dinero. A veces es bueno quedarse con 80% de algo a quedarse con 100% de nada. No piensan que el inversionista también está arriesgando su dinero”, añade el director de Nokincard.

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CRÉDITO: 
Nicolás A. Lucas B., El Economista