China persevera en la lucha contra el cambio climático

Los gigantes chinos del comercio electrónico están promocionando cada vez más los embalajes ecológicos. Foto:Yicai Global

Al firmar el Acuerdo de París en 2016, China se comprometió a limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2°C por encima de los niveles preindustriales. En términos prácticos, eso significa que el país asiático debe reducir sus emisiones de carbono en dos tercios antes de 2030. A pesar de que Estados Unidos se retiró del pacto, China sigue persiguiendo sus objetivos con nuevas políticas gubernamentales, modelos empresariales innovadores, iniciativas comunitarias y cambiando los hábitos de los consumidores.

De hecho, el país ya ha superado sus objetivos a la fecha. En la Cumbre Global de Acción Climática de 2018 en San Francisco, Xie Zhenhua, representante chino para el Cambio Climático, indicó que "las emisiones de dióxido de carbono de China por unidad de producto interno bruto cayeron más de 4,000 millones de toneladas en 2017, 46% menos que en 2015".

El consumo de carbón en el país disminuyó también de manera constante entre 2013 y 2016, a medida que el crecimiento de las industrias de la construcción y los productos manufacturados dio paso a la expansión del sector de los servicios. Los proyectos de renovación para mejorar las calderas de carbón en las regiones del noreste (Pekín, Tianjin y Hebei), junto con los esfuerzos para obtener calor a partir de los residuos y la energía geotérmica, ayudaron a reducir el consumo de carbón en 190 millones de toneladas en 2016. Mientras tanto, China ha aumentado su consumo de gas natural y combustibles no fósiles.

A nivel gubernamental, el Consejo de Estado ha publicado el 13º Plan Nacional Quinquenal para el Desarrollo de Industrias Estratégicas Emergentes, donde se establece que el país tendrá como "pilares industriales" la promoción de automóviles, autobuses y camiones propulsados con energías nuevas, el ahorro energético y la protección del medioambiente.

Las prácticas comerciales también han ido evolucionando. En noviembre de 2017, 450,000 empresas chinas de nueve sectores diversos, acordaron una serie de iniciativas conjuntas para limitar las emisiones de carbono en la reunión de la COP23 en Bonn, Alemania. También se alcanzó un consenso sobre la reducción de las emisiones en los entornos rurales. Una de estas iniciativas es el proyecto Global Alliance for Clean Cookstoves (Alianza Global para las Cocinas Limpias), iniciada por Hillary Clinton en 2010, que llegó a Yan'an, en la provincia noroeste de Shaanxi, en 2017. Utiliza energías limpias como la energía solar, el biogás y el combustible de biomasa para reducir las emisiones de carbono generadas por la práctica tradicional de quemar paja para calentar y cocinar.

Durante el Foro Económico Mundial de 2017, el gigante de tecnología financiera Ant Financial Services Group comenzó la Alianza de Finanzas Digitales Verdes junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La compañía china también inició un proyecto de bienestar público llamado Ant Forest, que anima a los usuarios de las aplicaciones a priorizar el transporte comunitario, pagar los servicios públicos online y comprar billetes electrónicos. La reducción total de las emisiones de carbono alcanzó las 670,000 toneladas en abril del año pasado, según datos de esta empresa con sede en Hangzhou.

El rápido desarrollo del sector del comercio electrónico en China ha traído enormes desafíos de sostenibilidad para el sector de la logística. El año pasado, durante la frenética jornada de compras online del "Double 11", el gigante del comercio online Alibaba Tmall entregó aproximadamente 1,000 millones de paquetes, equivalentes a unas 100,000 toneladas de residuos en envases.

Ante esto, las empresas de comercio electrónico y las compañías de logística han comenzado a proporcionar soluciones de embalaje respetuosas con el medioambiente. Alibaba Group Holding ahora usa algoritmos especiales para minimizar los paquetes y el año pasado ahorró 45 millones de envases gracias a esta práctica. La empresa de tecnología Xiaomi usa big data para seleccionar el paquete apropiado que sea reciclable y minimalista, incluso con cinta adhesiva soluble en agua.

La empresa de electrónica Suning ha puesto en marcha un sistema por el cual un mensajero viene a recoger las cajas después de la entrega. La plataforma de compras online JD.Com promueve las facturas electrónicas y los paquetes sin cinta adhesiva en algunas de sus tiendas. La firma de logística SF Express utiliza cajas de hielo y reutiliza los envases en su logística de cadena de frío. El transportista de carga aérea SF Airlines ahorra 2,000 toneladas de queroseno cada año al optimizar sus vuelos y mejorar sus sistemas de frenos.

El pueblo chino también está más sensibilizado con un estilo de vida ecológico a medida que aumenta el número de servicios de economía compartida. Por ejemplo, las empresas de bicicletas compartidas Mobike y Ofo están ayudando a crear una tendencia hacia los desplazamientos limpios.

El año pasado, Mobike redujo 1.27 millones de toneladas de emisiones de carbono y 9,000 millones de microgramos de partículas en suspensión. A finales del año pasado, la reducción total de las emisiones de carbono fue de 3,240 millones de toneladas, y además planean comenzar a reciclar bicicletas antiguas y rotas.

De cara al avenir, China planea continuar cumpliendo con sus acuerdos internacionales con respecto al cambio climático, mientras persigue sus necesidades económicas y energéticas.

CRÉDITO: 
Zhu Liming / Yicai Global / China