Campus Party, fiesta más importante del país

Foto: El Economista

El reto es llevar el evento a los lugares donde la tecnología no llega

Beatriz es veracruzana y Juan Manuel es duranguense. Se conocen apenas escasos 20 minutos que llevan sentados a lado uno del otro, para conversar de emprendimiento digital. Tienen en común que ambos estudiaron Ingeniería en Sistemas.

Es la primera vez que Beatriz y Juan Manuel asisten a una edición de Campus Party México. Ella vino a compartir conocimiento y él a aprender sobre programación Java y Android, tema en el que ella es experta.

Su caso es la muestra de que el Campus Party genera un ecosistema de intercambio de tecnología y conocimientos informáticos, más allá de pasearse entre cables y ver toda una gama de computadoras de distinta procedencia -que aquí llaman “modding”-, de perderse entre adictos a los videojuegos, y de sortear el laberinto de casas de campaña de quienes decidieron pasar las noches de toda una semana en este lugar.

Campus Party es considerada por algunos de los “campuseros” como la fiesta de tecnología más importante del país. No por las aproximadamente 8,000 personas que este año atraerá en su cuarta edición emplazada en 33,000 metros de exhibición, o por sus conexiones a Internet a velocidades de 20 Gbps por cable, una velocidad, que aseguran los organizadores, es diez veces más potente que la red doméstica de Japón, la más veloz del mundo.

Tampoco por su centro neurálgico que resguarda los servidores que interconectan los 11 kilómetros de fibra óptica, que en sí tienen capacidad para conectar a Internet a 10,000 personas de manera óptima cada segundo.

Lo que consolida al Campus Party como el festival tecnológico más importante del país es su decidido apoyo a los emprendedores digitales como no se había hecho antes. En esta ocasión y tras un año de ausencia, las 500 conferencias en ocho escenarios son para buscar a 150 de estos innovadores, 10 en particular para el programa Wayra de Telefónica Movistar, lo que refleja que esta empresa se encuentra en la búsqueda de un México digital.

Esta vez las conferencias roban más miradas que los juegos de video o de simulación. Los temas del momento para los campuseros son los desarrollos, el software libre, el emprendimiento y la seguridad informática. Ésta última muy de moda luego que los estadounidenses Bradley Manning y Edward Snowden ventilaran por separado acciones de espionaje del gobierno norteamericano hacia otros países. Sólo las demostraciones de robótica son las que no pierden el interés de los campuseros y eso que apenas comienzan su exhibición.

Hay quienes han dormido poco. Una de ellas es Julieta Díaz, quien apenas pudo dormir la primera noche del Campus Party. La fiesta de lo que creía era “territorio nerd” continuó en las casas de campaña. “Estoy sorprendida, porque me los imaginaba como ñoños y no es así”, dice tras hacer un balance de su primera visita a este evento.

Algunos más como Mayra Uribe ya conocen la dinámica de Campus Party. En su segunda visita, decidió no participar en retos dentro de su área que es la telemática para disfrutar de la “barata” tecnológica y “descargar todo lo que se pueda descargar”.

Otros más cuentan anécdotas y perfilan lo que la humanidad hará en Marte y cuál es la manera de conseguirlo. Uno de ellos es Buzz Aldrin, el astronauta y segundo hombre en pisar la Luna, que en este día representa lo fuerte de Campus Party México.

“Cuando se llegó por primera vez -a la Luna- se trataba de una carrera por llegar al espacio, pero hoy se requiere conjuntar esfuerzos. La posibilidad de llegar a Marte es cada día más latente”, dijo el científico sin aventurar una fecha para tal hazaña de la humanidad.

Más en confianza entre los alrededor de 200 campuseros que lo escuchan -los otros están en lo suyo-, Aldrin revela que entró en depresión tras regresar a la Tierra luego de la misión a la Luna.

“Me tomó un tiempo recuperarme", dice y enseguida lanza la conjetura de porqué Neil Armstrong fue el primero en pisar el satélite: “Neil fue el primer hombre en pisar la Luna, bien porque era el líder de la misión, o porque estaba más cerca de la puerta de salida”, sostiene entre risas que luego secundan los campuseros.

La segunda jornada del Campus Party transcurre. Para la media tarde, unas 1,000 personas se desplazan por el interior de la Expo Bancomer Santa Fe, perfilando que la cuarta de edición de este festival cumplirá su reto de reunir a 8,000 visitantes, como en la noche previa había augurado a los medios de comunicación Raúl Martín Porcel, director de Campus Party México.

Raúl Martín Porcel resume en dos enunciados los objetivos de la cuarta de edición de Campus Party en México: “por un lado, promover la innovación tecnológica y por otro, acercar la tecnología a los jóvenes que tienen el potencial para crear proyectos de impacto social”.

En Campus Party México cuarta edición se ha cumplido con ambos tópicos. Pero el reto es llevar esta fiesta a las masas, porque a unos metros de donde se celebra Campus Party está el otro México, donde la inclusión digital no ha llegado, pese a que está rodeado por las sedes de importantes corporativos y universidades de prestigio.

CRÉDITO: 
Nicolás A. Lucas B., El Economista