Pronafim, brazo de apoyo para los microempresarios

Foto EE: Hugo Salazar

Juliana Flores es artesana oaxaqueña del municipio de Coicoyán de las flores, trabaja miniaturas en madera talladas a mano desde hace 30 años. Comenzó su taller de figurillas de madera, cuyo punto de venta eran las calles y ahora, ha logrado adquirir un puesto en el bazar sabatino de San Ángel, gracias tanto a sus ingresos ahorrados como a los microcrédito obtenidos con fondos del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim). Hace 19 años, ella solicitó su primer microcrédito de 1,000 pesos y ahora cuenta con ciclos de 10,000 pesos.

La historia de Juliana, es una de las tantas que el Pronafim cataloga como de éxito dentro de su portal de Internet.

El Gobierno Federal cuenta con diversos programas que apoyan a todo tipo de empresarios, desde los que quieren comenzar con un pequeño negocio hasta los que buscan trascender mundialmente. Para los primeros, existe un esquema dependiente de la Secretaría de Economía de nombre Pronafim.

Dicho programa tiene como objetivo contribuir a que las mujeres y hombres que requieren de los servicios financieros, dispongan de apoyos integrales de microfinanzas que les otorguen las microfinancieras para desarrollo de sus actividades productivas.

De acuerdo con el mismo Pronafim, su objetivo principal es contribuir a que las mujeres y hombres que requieren servicios financieros, dispongan de financiamiento oportuno y suficiente para que, en un entorno propicio para la colocación de sus productos, desarrollen unidades económicas sostenibles a través de microcréditos otorgados por intermediarias.

Este esquema, encabezado por Elenitza Canavati Hadjopulos otorga créditos que van desde los 500 pesos hasta los 60,000 pesos con un plazo no mayor a 12 meses, dichos montos varían en función de las líneas de crédito que tenga cada intermediaria financiera.

Para acceder a un financiamiento de este tipo, primero el interesado debe de identificar cuál es la institución microfinanciera más cercana, puede ser una sociedad financiera de objeto múltiple, una financiera popular o una sociedad cooperativa de ahorro y préstamo.

Para identificar cuál es la institución microfinanciera más cercana acreditada al Pronafim, se puede hacer por medio de su portal o comunicarse al 01-800-083-26-66.

Después, se debe de acudir a la microfinanciera identificada e informarse sobre los requisitos para obtener el microcrédito. Cabe señalar que los requisitos dependen de la metodología que establezca la institución. Finalmente, se suscribe con la institución microfinanciera un contrato de crédito particular.

Según el Programa, no existe cuota de inscripción a los programas. Se puede acudir a la microfinanciera seleccionada a solicitar información e ingresar directamente tu solicitud de microcrédito.

DATOS OPORTUNOS

El Programa en la actualidad trabaja con 114 microfinancieras alrededor del país, de las cuales 57 se han adherido al programa desde que Canavati Hadjopulos se encuentra al frente del esquema dependiente de la secretaría de Economía, desde enero del 2013.

Hasta el momento, el programa trabaja ya en 1,800 municipios de la República Mexicana, que en su mayoría se concentran en el sureste del país. Su reto para el futuro es llegar a comunidades del norte de México, ya que ahí carecen de presencia.

Las personas que han sido beneficiadas por el programa tienen negocios como papelerías, artesanías, florerías, fondas, estéticas, lavanderías, panaderías, alfareros, tortillerías y otros más.

Desde el 2013, el Pronafim ha organizado siete ferias en los estados de la República con el objetivo de de dar a conocer la función del Programa, donde invitan a intermediarios, personas de la comunidad y autoridades financieras.

La meta anual del programa es dispersar 1,863 millones de pesos, de los cuales provienen del Fideicomiso del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario y del Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales. Hasta ahorita el programa lleva dispersados 1,082 millones de pesos.
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CRÉDITO: 
Fernando Gutiérrez / El Economista