La resolución de problemas y la toma de decisiones

Conforme un emprendedor busca llevar a cabo sus sueños, incurre en situaciones que, solas o combinadas, se convierten en problemas que tiene que atender antes de que crezcan. Por otro lado, otros asuntos pueden surgir, que pueden pasar desapercibidos al principio, y que van creciendo hasta volverse un problema.

Cualquier empresa, no importando su tamaño, está sujeta a imprevistos y a que los asuntos desapercibidos se acumulen y se vuelvan un problema que hay que atender para resolver. Dentro de la gama de problemas emergentes que las administraciones de las empresas y de cualquier entidad tiene que resolver, están los concernientes a la operación, a la administración del personal, el cumplimiento de las obligaciones legales y fiscales, a las finanzas de la empresa, a los de naturaleza ambiental, a la seguridad del personal y de las instalaciones, a los de relaciones públicas, etcétera.

Todos los asuntos mencionados pueden tener origen interno o externo; los primeros pueden ser detectados y atendidos con mayor oportunidad, pero los segundos pueden surgir intempestivamente y causar más daños por la falta de preparación, en esta categoría pueden caer los desastres naturales.

En las empresas pequeñas y algunas medianas, la administración está normalmente en manos del o los dueños. En las empresas de mayor tamaño, que son parte de un grupo más grande, la administración está en manos de profesionales designados por la familia. En esta última categoría caen los familiares que, por sus capacidades y experiencia profesionales, son contratados para dirigir la empresa y rendir cuentas a los accionistas.

Cualquiera de los tipos de administración tiene la responsabilidad de resolver los problemas emergentes con objeto de minimizar impactos dañinos a la empresa.

La administración de las empresas tiene que establecer procedimientos que aseguren la detección temprana de los asuntos que puedan convertirse en daños económicos o de prestigio. Esto se logra creando protocolos de comunicación entre el personal de la empresa y la administración, para que siempre informen de cualquier asunto que observen, sin importar su evaluación.

La administración, a través de un grupo multidisciplinario de directivos, tendrá que revisar y evaluar todos los asuntos reportados y determinar si son problemas potenciales reales o no.

Una vez determinado si el riesgo es un problema real, se debe proceder a un análisis del posible impacto que pueda tener en la empresa. Este impacto puede ser de diversa naturaleza, desde económicos, donde la empresa incurrirá en costos no previstos; también puede ser de imagen pública o prestigio, que puede llevar a la compañía a perder mercado. Existen los riesgos de relaciones con el gobierno o incumplimiento de leyes, ambientales o de cualquier otra naturaleza. Al final, todos los problemas potenciales afectan la economía de la empresa y, por ende, su valor.

Una vez conocidos los problemas, el grupo interdisciplinario­ inicia el proceso de análisis para determinar los posibles efectos que puedan tener sobre la empresa, impacto económico y de imagen. Basado en esto, este grupo determinará todos los posibles escenarios y las soluciones que puedan tener, incluidos costos de remediación o implementación.

El grupo interdisciplinario deberá seleccionar las alternativas más factibles desde un punto de vista de efectividad, esfuerzo de implementación y costo a la administración de la empresa. Basado en esto, la administración deberá tomar en consideración todos los factores y, conjuntamente con los consejeros o los accionistas, tomar las decisiones que mejor convengan a la empresa.