Mejores prácticas en casos de crisis, ¿cómo minimizar los efectos en la empresa?

Como mencionamos en el artículo de las dos últimas semanas, nos estamos enfrentando con una crisis de escala mundial y cuyos efectos apenas se dejan ver. No es una cuestión de ver si esos efectos nos van a afectar, sino cuándo y cómo vamos a resentirlos.

No importa el tamaño de la empresa, la mayor preocupación de los administradores, hoy en día, es cómo sobrevivir a la crisis económica teniendo el menor impacto posible. Para eso, es necesario que tengan las herramientas para poder sortearla. Como un capitán de un navío en medio de una tormenta, algunos están preparados y toman las decisiones correctas y otros pueden llevar a su nave a sufrir graves daños o hundirse.

Empecemos por revisar la definición que el diccionario de la real academia de la lengua nos da de la palabra crisis: 1. Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o en una situación, o en la manera en que éstos son apreciados. 2. Intensificación brusca de los síntomas de una enfermedad. 3. Situación mala o difícil. 4. Situación política en que uno o más miembros del gobierno han dimitido o han sido destituidos.

5. (Economía) Reducción en la tasa de crecimiento de la producción de una economía, o fase más baja de la actividad de un ciclo económico. 6. (Medicina) Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente. Como podremos ver, buena parte de las definiciones aplican a la situación actual.

Como individuos, sociedad, empresas y gobierno, tenemos en nuestra naturaleza el imperativo de la sobrevivencia, pero no siempre sabemos la forma en la que tenemos que enfrentar las situaciones o bien nos confundimos en cuanto a la forma de atenderlas. En la forma de enfrentar las vicisitudes está la diferencia entre una administración que lleva a su empresa al éxito y lo que la lleva al fracaso.

Los estudiosos de la administración han identificado una serie de comportamientos y acciones que aplican aquellas empresas que históricamente han sorteado mejor las crisis. Derivado de esos estudios podemos identificar las siguientes acciones:

  1. No tomar acciones desesperadas o no planeadas. Lo peor que podemos hacer en una crisis es tomar acciones que no sean perfectamente programadas, por ello, lo primero que tenemos que hacer es eliminar el pánico y la ansiedad y ponernos a planear.
  2. Identificar los principales elementos de la crisis y cómo impactan éstos a la empresa a nivel general y particular. Es necesario tener un diagnóstico de los eventos que llevan a la crisis y si en realidad estos eventos representan una crisis real para la empresa. A partir de estos podemos determinar hasta qué medida éstos podrán afectar a la empresa.
  3. Evaluar los posibles impactos que pueda tener los efectos de la crisis en los diferentes aspectos de la empresa.

Para ello, hay que analizar lo siguiente:

  • Cómo afecta la capacidad de la empresa para seguir produciendo y vendiendo los bienes o suministrando los servicios proporciona.
  • Cómo afecta a los clientes y la respuesta que éstos pueden tener que afecten las ventas que les hacemos y la forma en que nos pagan.
  • Cómo afecta a los proveedores, y el efecto que pueda tener en su capacidad de seguir suministrándonos los insumos.
  • Hasta dónde afectará nuestra capacidad de pago de las obligaciones que se tienen tanto con empleados, el gobierno, los clientes, los proveedores y las fuentes de financiamiento.
  • La disponibilidad de fuentes de financiamiento adicionales a las que la empresa pueda acudir para cubrir la emergencia.
  • El efecto que pueden tener los diferentes aspectos de la crisis en los empleados y su capacidad para seguir trabajando sin poner en riesgo su salud y seguridad personal y familiar.

4. Finalmente, determinar las posibles alternativas para contrarrestar los efectos mencionados como son:

  • Determinar si la demanda de los productos o servicios que suministra se verán disminuidos en su volumen, o podría ser que la crisis aumentara la demanda.
  • En función de lo anterior, saber el nivel de inventarios que requiere y si existen alternativas para garantizar el suministro de los insumos que utiliza la empresa para producir los volúmenes que requiera, o en su caso programar una reducción en las adquisiciones.
  • Determinar si se requerirán recursos financieros adicionales o se cuenta con suficientes para hacer frente a la crisis y las obligaciones que la empresa ya tenía contraídas.
  • Determinar el personal que se requiere para seguir operando, determinando qué recursos son estratégicos y de cuáles podrá prescindirse.
  • Evaluar si el cierre parcial o total de las operaciones es una alternativa viable o indispensable.