Los retos del empleo y el ambiente laboral

Uno de los grandes temas de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (­NAFTA por sus siglas en inglés), hace 28 años, fueron las enormes diferencias en las condiciones laborales de los tres países, sobre todo en el costo de la mano de obra, ya que generaba condiciones de competencia laboral desleal. Nos prometieron que el tratado lo corregiría conforme fuera entrando en vigor y se empezaran a recibir los beneficios de éste.

El principal argumento de Trump para primero solicitar la cancelación del NAFTA y después negociar un nuevo acuerdo entre los tres países fue que Canadá y México, pero sobre todo nuestro país, se estaba llevando los empleos de los norteamericanos, debido a la competencia desleal en materia laboral entre México y sus socios comerciales. A 28 años de distancia, el argumento es exactamente el mismo. Es decir, que los beneficios del tratado en materia de avance en materia laboral fueron en el mejor de los casos marginales.

Por otro lado, el ámbito laboral en todo el mundo está cambiando a pasos agigantados. En los países más desarrollados, la industria se está automatizando, sustituyendo el volumen de mano de obra por robots especializados. También los sistemas de procesamiento de información de gran volumen y la inteligencia artificial están sustituyendo a las personas en esos puestos.

Por lo anterior, el empleo en esos países se está moviendo hacia los servicios y actividades secundarias, dando énfasis en actividades en donde la creatividad es más importante que la repetición.

Por su parte China e India, que son los grandes jugadores del empleo a nivel mundial, junto con otros países del sudeste asiático, en los últimos 30 años han logrado avances gigantes en materia de desarrollo laboral y combate a la pobreza. En China, hasta el 2012, 50 millones de hogares, es decir, aproximadamente 300 millones de personas pertenecían a la clase media china.

Para el año 2020, de acuerdo con las últimas estimaciones, estas cifras subirán a 250 millones de hogares, lo que nos daría un total de 750 millones de personas en menos de una década, pasando de la pobreza a la clase media.

El nivel y la calidad educativa se están volviendo más importantes para asegurar que las personas puedan acceder a los empleos del futuro.

Hoy México está pagando la factura de decenios de, prácticamente, no hacer nada en cuestión de desarrollo laboral; estamos perdiendo oportunidades de inversión productiva contra otros países que han hecho una mejor tarea en cuestiones laborales y educativas.

Tenemos el reto de crear más y mejores empleos, mejor remunerados que permitan mayor movilidad social y a millones salir de la pobreza y la pobreza externa. Es decir, un México sin pobres. Éste es un reto enorme.

Las empresas mexicanas del futuro tienen el reto de hacer más con menos personal mejor remunerado, o sea, para lograr más empleos tiene que haber más empresas. La capacitación y la elevación del nivel educativo jugarán un papel fundamental en el desarrollo del país.

Para lograr lo anterior, la sociedad y el gobierno tienen que promover el desarrollo de una cultura emprendedora en los jóvenes y generar en ellos una cultura cívica de cumplimiento de las leyes fiscales, laborales y de seguridad social para universalizar la base de contribuyentes, en donde todos entendamos que, aunque nuestra contribución parezca insignificante, es importante dentro del contexto nacional.

La creación de grandes empresas es importante, pero más importante es crear una base sólida de micro, pequeñas y medianas empresas que, junto con las grandes empresas y el gobierno, permitan una sociedad de pleno empleo.