El individuo, la empresa y la sociedad

En las últimas semanas hemos hablado sobre la eficiencia y los costos que puede tener su ausencia para las empresas y en general para las organizaciones; sin embargo, no queda ahí, la sociedad en su conjunto está influida por la acción de cada individuo que la conforma, esta acción se va replicando en patrones de conducta y llega a generar una corriente de actuación en la sociedad.

Tomemos, por ejemplo, la moda. Pensaríamos que la moda está dictada por los grandes diseñadores y no dudo que cada uno de éstos pretende influir en las tendencias para que el público compre sus productos; no obstante, para elaborar sus diseños para las siguientes temporadas, tienen que hacer estudios de los gustos que la sociedad tiene en ese momento, de otra manera, probablemente sus diseños no tendrían el éxito esperado y no alcanzarían las ventas que requieren para seguir continuando con su negocio.

Hoy en día las redes sociales han causado un cambio en la generación de las tendencias, existen los llamados influencers, todas las personas que, haciendo uso de las comunicaciones masivas que brindan las aplicaciones de redes sociales, generan comunicaciones tendientes a influir en la sociedad sobre temas específicos. Con objeto de aprovechar esto, algunas organizaciones (independientemente de si la intención es buena o mala) han creado rutinas automatizadas con personalidades ficticias para generar comentarios dirigidos a influenciar sobre un tema u otro.

En mi opinión, aun como individuos podemos ser influenciados por una razón u otra, mediante la plática presencial con otros o la utilización de las redes sociales, todos tenemos nuestra propia conciencia y proceso de reflexión para formarnos nuestra opinión individual. La tendencia se genera después de esa reflexión cuando consideramos que la información obtenida está de acuerdo con nuestras ideas y principios, nos conviene o es útil, o justifica nuestros actos o necesidades.

Cuando hablamos del compromiso laboral, la eficiencia, la honestidad y la transparencia, estos conceptos son replicados tanto en nuestro actuar laboral como en la sociedad e incluso en la familia.

La esencia de las personas no cambia independientemente del contexto en que se encuentren, sólo cambian sus actitudes o forma de actuar. Por ejemplo, existen personas que hablan con respeto en su casa, pero por circunstancias del ambiente laboral, cuando están inmersos en él, se expresan con pura palabra altisonante, no por querer ser groseros, sino por que el ambiente así lo exige. En el caso de la esencia de la persona, cuando la persona es responsable, lo es tanto en el ámbito del hogar, en el laboral y en el social.

Una vez dicho lo anterior, creo conveniente conectar todos los puntos. Los individuos tienen su propia conciencia y moral, las actitudes pueden cambiar, pero la esencia no. La posibilidad de ser influenciado por terceros se apoya de las necesidades, los intereses y las conveniencias, y limitado por los valores morales de las personas. Normalmente las tendencias de la sociedad estarán en posibilidad de ser influenciadas cuando los factores mencionados coinciden en grupos homogéneos o heterogéneos con necesidades, conveniencias e ideas comunes.

Tanto en la empresa como en la sociedad es función de los líderes adelantarse a esos factores y, en consecuencia, a las tendencias con objeto de generar cambios positivos.