La independencia y el conflicto de intereses

Uno de los temas que pueden causar un dolor de cabeza al administrador de cualquier organización, es encontrar la forma de evitar malos manejos o de alguna manera, cualquier comportamiento que vaya en contra de los intereses de la organización y que se pueda tener algún interés válido en ésta.

Desde el fraude descarado, hasta la falta de ejecución del trabajo designado, podemos considerar que constituyen comportamientos que van en contra de los intereses de la organización y de todos aquellos que también tengan intereses en ella.

Muchas son las causas de dichos comportamientos, y muchos los controles que se pueden implementar para evitarlos; sin embargo, hoy me quiero centrar en uno de dichos controles, sobre el cual el público en general ha puesto particular atención.

La independencia y el conflicto de intereses en la actuación de los funcionarios, es un tema que siempre ha estado en la atención de la sociedad para evaluar si existen riesgos de que alguna persona aproveche ciertas circunstancias en beneficio propio.

Cuando hablamos de independencia, decimos que ésta debe existir de hecho y de apariencia. De hecho, porque no debe haber situaciones que representen conflictos de interés de la persona con las funciones que desempeña. De apariencia, por que aun cuando la persona sea muy recta, si existen situaciones que pongan en duda su independencia, pierde su credibilidad ante los terceros interesados.

El nepotismo, es decir aquella actitud en la cual una persona de poder favorecerá a sus familiares, en especial sus hijos para desempeñar ciertos cargos, es uno de los principales asuntos que generan conflictos de interés. Decían, hace algunos años, de ciertos presidentes de nuestro país, que ejercían el nepotismo al designar a sus familiares para desempeñar ciertos cargos en la administración pública. El amiguismo es otra de las circunstancias que pueden generar dichos conflictos.

En las empresas familiares, es un hecho que algunos integrantes de la familia participarán en el negocio, pero siempre se corre el riesgo de que algunos de éstos interpreten que hay cierto favoritismo con uno más que con otros.

Sólo se puede tener una claridad respecto de la independencia de los funcionarios de una organización, cuando existe una clara evaluación de todos aquellos temas que se pueden considerar conflictos de interés.

De ahí que las entidades incluyan en sus códigos de ética y conducta, una clara definición de todas aquellas relaciones y actitudes que se consideran como conflictos de interés para cada puesto de responsabilidad. Dichas relaciones y actitudes incluyen, entre otras:

  1. Las familiares, y hasta dónde es aceptable que miembros de la misma familia colaboren en la misma empresa, o qué distancia mínima dentro de la organización debe haber para no generar conflictos de interés.
  2. Las de relaciones de negocios, qué otros intereses económicos están prohibidos para los funcionarios de las empresas con terceros que hacen negocios con la empresa, o bien que pudieran ser competidores.
  3. Las de relaciones de amistad, hasta dónde una relación de amistad con algún funcionario de otra empresa con la que se hacen negocios o que es competidor es inaceptable para los intereses de la organización.
  4. Cualquier otro comportamiento dentro de la empresa que signifique un riesgo a los intereses de la misma.

Asimismo, en las empresas de origen familiar, deben existir reglas claras para definir las atribuciones que cada uno de los puestos asignados a cada uno de los integrantes de la familia deba tener, qué habilidades y calificaciones deben cumplir y todas aquellas relaciones que son consideradas como inapropiadas para el claro desempeño de la entidad.

Un claro diagnóstico de todas las interrelaciones de las funciones de los individuos que colaboran con la entidad puede ser muy útil para lograr imponer controles adecuados que protejan los intereses de las organizaciones.