El empresario ante la sociedad

Es un hecho que las situaciones que me rodean y las personas con las que tengo relación son las que me inspiran para escribir estos artículos. Hoy debo reconocer que voy saliendo de una plática que, organizada por un cliente, dictó Juan Pablo Castañón, expresidente de la Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial. De esto, procedo a hacer las reflexiones que conforman este artículo.

El emprendedor empresario es un líder por naturaleza que, además de poner su capital y talento en un negocio, invita a otras personas como colaboradores a esa aventura. Dichas personas van desde los socios que aportan su capital hasta el último de los empleados, y normalmente todos aceptan participar sobre la promesa de generar riqueza para todos. Los socios o accionistas la recibirán mediante la participación en el crecimiento en el valor del negocio y, por supuesto, en las ganancias cuando éstas sean repartidas.

La parte más importante de este esfuerzo son los empleados, ya que son quienes aportarán su trabajo para lograr los objetivos de la empresa. Ellos llegan a trabajar con la convicción de que su labor no solamente les permitirá obtener dinero para su bienestar y el de su familia, sino también estabilidad y progreso. De esta manera, se forma una sociedad en la que tanto el empresario como los empleados, participan en el trabajo y la generación de las ganancias.

Sin embargo, no todo en esa sociedad son valores monetarios, también es enriquecida cuando empresario y empleados comparten valores humanistas y morales. Ya, en artículos anteriores, hemos hablado de que la empresa necesita definir su misión, su visión y sus valores. Estos valores deben poner al individuo por delante y antes que otros factores.

La empresa, antes que nada, debe velar por el bienestar de todos sus integrantes. Conforme cualquiera de los participantes en la empresa se sienta cobijado por la misma, mejor contribuirá al desarrollo de ésta.

El hecho de generar bienestar en los participantes en la empresa tiene un efecto multiplicador, ya que será transmitido a la familia del empleado y a su vez a todos aquellos con los que tiene algún tipo de relación comercial, desde el dueño de la tienda de abarrotes de la esquina, pasando por los empleados del supermercado y hasta los choferes del transporte.

Con todo lo anterior, independientemente de que el empresario lo hace para generar ganancias, ya tiene una responsabilidad social de mantener y hacer crecer el empleo y de esa manera el bienestar de todos a los que beneficia.

El empresario también tiene la responsabilidad social de influir en su comunidad para que alcance mejores niveles de bienestar, ya sea a través de su participación en organizaciones de beneficencia y/o a través de organizaciones sociales y empresariales que logren influir en la sociedad para mejorar las carencias que ésta tiene.

En México, no existe el papá gobierno, 80% del empleo es generado por la Iniciativa Privada, desde pequeños empresarios, pasando por cooperativas de producción y hasta las grandes empresas corporativas.

Como mencionaba al principio, el empresario emprendedor es un líder natural y eso lo obliga a buscar cómo influir en la sociedad para lograr que ésta mejore. El reto de la sociedad mexicana en su conjunto incluido el gobierno y los empresarios es que el bienestar alcance al 100% de la población y que todos aquellos que estén en pobreza, cualquier nivel o adjetivo que se le dé, pueda salir de ella a través de un empleo digno y bien remunerado que permita a la persona y a su familia, no solamente vivir con dignidad, sino también tener la oportunidad de progresar tanto en el sentido económico como en el humano.