Credibilidad de los planes y presupuestos

La semana pasada repasamos el tema de la planeación y los presupuestos y las medidas que las administraciones de las empresas tienen que tomar cuando las circunstancias cambian. Hoy nos encontramos con las noticias de que los mercados y los actores financieros muestran dudas en cuanto al plan de Pemex. Este tipo de situaciones nos muestra que los planes y los presupuestos no solamente son herramientas de la administración, sino que también son utilizados por los terceros para depositar o no su confianza en la administración de las empresas a fin de confiarles sus recursos, ya sea como capital de riesgo o como deuda.

La administración de las empresas tiene que asegurarse de que los planes de negocio y los presupuestos que prepara están hechos con premisas y fundamentos realistas.

De acuerdo con la Real Academia Española, la palabra premisa viene del latín praemissus que es el participio pasivo del premittěre que quiere decir “enviar adelante”. Continúa diciéndonos que es un adjetivo que quiere decir “prevenido, propuesto o enviado con anticipación”; en su segunda acepción, quiere decir “señal o indicio por donde se infiere algo o viene en conocimiento de ello”, y en la tercera quiere decir “cada una de las dos primeras preposiciones del silogismo, de donde se infiere y saca una conclusión”.

En términos de lógica, partimos de la base de que un silogismo está compuesto de tres preposiciones o premisas que anticipan una conclusión. Éstas deben ser verdaderas, de lo contrario se cae en una falacia en donde se presenta una premisa que aparentemente es válida pero no lo es; sin embargo, se puede presentar como un argumento convincente al que no está informado.

Las premisas, desde una perspectiva de planeación financiera, son suposiciones consideradas ante aquellas circunstancias o condiciones futuras que afectarán el curso de ejecución de un plan. Hay dos tipos principales de premisas: las internas, es decir, aquellas que son originadas dentro de la entidad que está planeando, y las externas que son aquellas condiciones cuyo origen es ajeno a la empresa, pero que tienen un efecto en el desarrollo de la empresa.

Las premisas internas pueden ser aspectos controlables por la administración de la entidad que está planeando, por ejemplo, la producción, el número de trabajadores, la innovación, entre otras, y que estén fuera de su control como aspectos laborales, o asuntos fortuitos como las enfermedades o los accidentes; a todos estos aspectos, el historial de resultados alcanzados y las tendencias que de este surgen les dan credibilidad.

Las premisas externas pueden ser de carácter económico, político, legal, social, tecnológico, comercial, etcétera. La empresa no tiene control sobre ellas y tendrá que someterse a las mejores previsiones de aquellos expertos en cada campo que gocen de credibilidad por sus fundamentos teóricos y su historial de acierto. La administración de la entidad tendrá que seleccionar sus fuentes de datos de premisas con mucho cuidado para que le den un mayor sustento a su planeación.

Conforme la administración de cualquier entidad toma premisas de fuentes confiables y verificables, podrá tener fundamentos de planeación que sean más creíbles para los terceros interesados.

El resto del trabajo será planear en coherencia con todas esas premisas con objeto de lograr un presupuesto que sea más realista y cuyos resultados puedan ser alcanzados razonablemente en el desarrollo de sus actividades.