Conflicto de intereses en organismos de verificación autónomos

De acuerdo con Wikipedia, “un conflicto de interés es aquella situación en la que el juicio del individuo —concerniente a sus interés primario— y la integridad de una acción tienden a estar indebidamente influidos por un interés secundario, de tipo generalmente económico o personal”.

Continúa diciendo que “existe conflicto de interés cuando, en el ejercicio de las labores dentro de una institución, sobreviene una contraposición entre el interés propio y el institucional”.

El documento “Guía de lenguaje claro–transparency international 2009” define el conflicto de intereses como “situación en la que una persona o la entidad en la que ésta trabaja, ya sea un gobierno, empresa, medio de comunicación u organización de la sociedad civil, debe optar entre las responsabilidades y exigencias de su puesto y sus propios intereses privados”.

Todo esto viene a colación, ya que un tema recurrente en los artículos que hemos publicado es precisamente el conflicto de intereses. Esta situación merma el gobierno corporativo de las empresas y otras entidades, provocando falta de transparencia y demérito a la credibilidad de éstas por parte de cualquier tercero interesado y en general la sociedad.

Yo creo que hoy en día tenemos una crisis de credibilidad generalizada en la sociedad derivada de una generalización de escándalos de corrupción a nivel mundial, desde jefes de estado y gobierno hasta empresarios sin escrúpulos.

Desde hace años, se han creado instituciones verificadoras independientes, desde la institución de la auditoría externa independiente creada hace más de 100 años para dar certeza a los inversionistas que arriesgaban su dinero en proyectos del otro lado del mundo, hasta los organismos verificadores independientes creados por las legislaciones de los países para dar certeza a las acciones de las diferentes instituciones del gobierno.

El conflicto de interés siempre existirá en mayor o menor medida, desde aquel que es funcionario relevante de una institución que asigna contratos a sus parientes, hasta aquel menor que requiere incrementar sus ingresos para cumplir sus compromisos personales.

La actividad humana y de sus instituciones es día a día más compleja, sobre todo por que existen mecanismos para hacer transacciones más sofisticadas derivado de los volúmenes de operación.

Por lo anterior, la vigilancia es necesaria, aun cuando el vigilante puede caer en conflictos de interés, ya que como seres humanos tienen las mismas situaciones que aquel vigilado, es necesario que pueda haber los controles y candados que prevengan que se vea sujeto a dichos conflictos.

No creo que destruir instituciones sea la solución, ya que ninguna institución pública o privada creada dentro del marco legal es, en definición, corrupta. Las personas son las que caen en actos de corrupción ya sea por conflictos de interés o porque existe una clara disposición hacia la realización de actos ilegales.

Los organismos autónomos de verificación son hasta ahora la mejor herramienta que se ha creado para dar certeza y credibilidad a la actividad de cualquier institución. Por supuesto que siempre son perfectibles, y además siempre existirán nuevas herramientas para lograr más eficiencia y credibilidad a las cosas.

Por otro lado, la sociedad en general tiene el derecho de poner en duda todo lo que viene del poder; sin embargo, la falta de entendimiento de muchos aspectos económicos, técnicos y de negocios puede generar un bloqueo sistemático de iniciativas que pudieran ser buenas. Por lo mismo una mejor y más completa educación es un requisito fundamental para lograr que las iniciativas para lograr una mejor transparencia y lucha contra el conflicto de intereses tengan éxito.