¿Cómo analizar la información financiera? (Parte IV)

Como prometí hace varias semanas, continuaremos hablando del tema que nos ocupa como herramienta de la administración, la información financiera debe servir para que la administración de la empresa tome decisiones relativas a la estrategia o forma en la que quiere que las operaciones de la empresa estén dirigidas a cumplir con los objetivos de los accionistas.

Para esto, es necesario que se lleve a cabo un análisis de tendencias, para eso aplicamos técnicas de explicación de variaciones, como vimos la semana pasada.

Ahora bien, teniendo la historia de la información financiera, también podemos comparar la forma en que los componentes de los estados financieros integran cada uno de ellos. A esta técnica le llamamos análisis vertical y es normalmente más utilizada para analizar los resultados de la empresa.

Esta técnica requiere que la administración, en sus presupuestos, haya determinado los estándares con las cuales la empresa deberá operar, es decir, a la hora que la empresa elabora su presupuesto determina con qué recursos deberá tener una operación óptima, así como la fuente de dichos recursos, es decir, que la administración determinará la inversión en propiedades, planta y equipos necesarios para operar, sin caer en una sobreinversión; asimismo determinará el capital de trabajo necesario para operar (incluyendo el efectivo que es necesario mantener para asegurar la operación, el saldo y nivel adecuado de cuentas por cobrar e inventario de bienes de intercambio como materia prima, proceso, producto terminado, materiales y refacciones).

En cuanto a las fuentes de recursos, determinará si éstos provendrán de capital de los accionistas, préstamos, financiamiento de proveedores y la mezcla óptima de estas fuentes.

El presupuesto también mostrará la forma en la que la empresa obtendrá sus utilidades, es decir, cuánto venderá (o la cantidad de ingresos que generará de sus actividades) y cuánto costará generar esos ingresos en cuanto a materia prima, gastos de fabricación, costos de personal, depreciaciones y amortizaciones de los activos, costo integral de financiamiento (incluyendo intereses netos, utilidades y pérdidas en cambios de monedas extranjeras) impuestos a la utilidad, entre otros.

Una vez hecho todo lo anterior, la administración determina los porcentajes tanto para el presupuesto como para la información financiera del cierre del ejercicio, en los que se integran cada uno de los estados financieros.

En el caso de la posición financiera, determinamos por el lado del activo, pasivo y patrimonio el porcentaje que representa cada uno de los saldos de los renglones que lo componen con relación al total, es decir, la proporción en que el efectivo disponible, las cuentas por cobrar, los inventarios, las propiedades, planta y equipo representan en lo individual del total del activo. En el caso del pasivo, la proporción en que los saldos de préstamos, proveedores, cuentas por pagar y el patrimonio, representan del total del pasivo y patrimonio.

En el caso del estado de resultados la administración determina el porcentaje del costo de ventas, el laboral, los gastos de fabricación, los gastos de venta, de administración, costos financieros, depreciaciones y amortizaciones que representa sobre los ingresos netos de la empresa.

Una vez determinados los porcentajes referidos, tanto en presupuestos como en los saldos reales al cierre de cada uno de los ejercicios, la administración deberá investigar y explicar las variaciones entre unos y otros con objeto de determinar las causas y efectos de las decisiones de operación que fueron tomadas en su momento.