Cómo analizar la información financiera (Parte III)

Continuando con el tema que nos ha ocupado las últimas semanas, analizar e interpretar la información financiera, ya hemos cubierto los elementos básicos de los estados financieros y el significado que éstos tienen, representando tanto las operaciones de la empresa, como sus derechos y posesiones (activos) y sus obligaciones con terceros (pasivo y capital).

Con objeto de alcanzar un máximo entendimiento de los estados financieros, es importante comprender las actividades de la empresa o entidad que los emite. Es muy diferente el comportamiento y las necesidades de una empresa extractiva a una de producción agropecuaria, o de producción industrial, comercialización, servicios financieros, públicos o profesionales. La empresa extractiva requerirá una mayor inversión en activos tangibles e infraestructura que una comercial. La empresa de servicios financieros necesitará más activos líquidos (dinero y equivalentes) que una empresa de servicios públicos, etcétera. Así nos podríamos seguir con muchos otros ejemplos de comparación, que en términos coloquiales sería comparar peras con pescados.

Asimismo, para llegar a un análisis e interpretación correcto, es importante contar con puntos de referencia (benchmarking­). Éstos pueden ser dados por las tendencias de las empresas que se dediquen al mismo giro que la compañía. Esos puntos de referencia también son dados por las expectativas de los administradores de las empresas y aquellas de los terceros interesados, empezando por los accionistas, acreedores financieros y proveedores, entre otros.

El principal punto de referencia para un correcto análisis de la información financiera de la empresa es la historia. Para esto se deben tener claras las tendencias en el historial financiero y en los resultados de la empresa y partir del mejor año de ésta.

La primera técnica de análisis de la información financiera será la comparación de la misma con el periodo anterior equivalente (por ejemplo, el año más reciente con el año anterior, o bien, el trimestre más reciente contra el mismo trimestre del año anterior). A este análisis se le llama análisis horizontal y su objetivo es determinar las variaciones y explicar los eventos que las causaron (por ejemplo, mejores ventas derivadas de una mejor estrategia de comercialización o mercadotecnia). El objetivo es determinar qué se ejecutó, ya sea mejor o peor que en otros periodos, para así repetir la buena experiencia o evitar una mala.

En el análisis horizontal, otro punto de referencia es el presupuesto que representa el compromiso que llevan a cabo cada una de las áreas operativas para una mejor ejecución de sus funciones del siguiente año. El análisis de comparación con el presupuesto sirve para determinar las razones por las cuales los compromisos adquiridos por las áreas fueron alcanzados, mejorados o insuficientes y eso le sirve a la administración para tomar medidas que permitan mejorar la actuación de todas las mismas.

Los análisis comparativos antes mencionados deben ser llevados a cabo con el detalle necesario que permita a la
administración entender las causas y los efectos de cada función de la empresa. Normalmente, deberá llevarse a cabo de lo general a lo particular, sólo analizando niveles de detalle cuando las circunstancias así lo requieran.

En este análisis, la administración de la empresa deberá evitar perderse en detalles innecesarios. Por ello, la contabilidad y los presupuestos deben estar estructurados de tal manera que permitan a la administración analizar, cuando sea necesario, los detalles relevantes de cada área y función de la organización para identificar las causas y efectos de los eventos operacionales, financieros, internos o externos en la empresa.

En los siguientes artículos, discutiremos las técnicas que se refieren a las causas y los efectos.