La administración del futuro

La administración de cualquier entidad, ya sea con o sin fines de lucro, del gobierno, privada o de interés público, tiene el reto de volverse más eficiente conforme a los procesos económicos y comerciales han tenido un aumento constante en la velocidad en que cambian.

La evolución de las comunicaciones y de la forma en que los datos son procesados ha provocado que la respuesta de la administración de cualquier entidad tenga que acelerarse de manera importante.

Los procesos administrativos y las respuestas del gobierno de la entidad tienen que ser más ágiles y precisos en la determinación de las acciones a seguir para que la entidad pueda reaccionar a cualquier cambio en el ambiente de negocios, de preferencias del consumidor y en la economía en general, sea cual sea la razón del cambio.

En los años 60, 70 y 80, las películas de ciencia ficción hablaban de supercomputadoras que podían controlar armas nucleares y ejércitos, y de sistemas de observación en los que el gobierno nos podía vigilar todo el tiempo.

Hoy en día, si existe algo de eso, no lo sé. Lo que sí sé es que, ahora que el destino nos ha alcanzado, las famosas redes sociales y nuestros famosos dispositivos (computadoras) de mano, que entre otras cosas nos comunican telefónicamente, también sirven de instrumentos para que empresas que se dedican a procesar grandes cantidades de información a través del big data sepan nuestras costumbres, preferencias y aversiones, de tal manera que nos puedan presentar la información que visualizamos en nuestros dispositivos, arreglada y presentada de acuerdo con nuestros gustos y que puedan ofrecernos productos para consumo a la medida de los gustos de cada quien.

En todos estos procesos, la única intervención del ser humano es dar la instrucción de lo que se quiere, ya que se llevan a cabo a través de sistemas complejos de inteligencia artificial y manejo de toda la información que cada uno de nosotros vamos proporcionando sin darnos cuenta.

Las empresas que hacen esto ponen a disposición de la administración de cualquier entidad que así lo requiera todos los análisis de tendencias de costumbres y preferencias, para que puedan decidir qué productos lanzar al mercado o cuáles se deben descontinuar porque ya no forman parte de las preferencias de las personas. En esta dinámica, el nombre y los datos personales de los individuos no son lo importante, sino saber cuáles son sus costumbres y preferencias y que, en conjunto con las de los demás individuos, generan tendencias sobre las que las empresas deben estar informadas para tomar decisiones.

En el futuro, la administración de cualquier organización que quiera crecer y tener un impacto en la sociedad se verá obligada a utilizar todas estas herramientas para tomar las decisiones de manera informada y más rápidamente.

Por otro lado, cada día, más empresas se suman a todas aquellas que han automatizado sus procesos productivos y administrativos. La capacidad de los administradores de mantenerse informados de todos los datos importantes de su empresa se está viendo más limitada.

Los consejos de administración normalmente se reúnen cada tres meses, costumbre heredada de procesos administrativos decimonónicos en los que dicho periodo correspondía al tiempo que se tardaba la información en ser procesada y trasladada de los centros productivos hacia los centros de toma de decisión. Hoy en día la información puede ser generada al instante y, de manera permanente, la administración se informa de cualquier situación fuera de lo normal.