La administración del dinero en tiempos de pandemia

Uno de los grandes temas que tiene preocupados a los empresarios y administradores de las empresas, independientemente de su tamaño, es encontrar la forma de subsistir en estos tiempos en los que, debido a las acciones de prevención de contagio que el gobierno, la sociedad y las empresas han establecido, la actividad económica ha disminuido drásticamente y en muchos casos, las empresas no están generando ingresos para mantener sus costos fijos, y en otros casos el ingreso está en niveles muy por debajo del que las empresas están acostumbradas. Aún cuando los hay, no son muchos los casos en los que los ingresos se han mantenido y en pocos hasta han crecido.

Por supuesto, existen aquellos que ven en la crisis la oportunidad y que han salido adelante ajustando su actividad a producir y/o vender los artículos y satisfactores que más se están demandando. Dentro de estos están los que se han puesto a fabricar y vender tapabocas y mascarillas, productos de limpieza y desinfectantes y como ya había escrito antes, hasta respiradores artificiales o ventiladores. Sin embargo, estos desafortunadamente siguen siendo la excepción.

Los empresarios, hoy tienen la disyuntiva de conservar los recursos para prepararse para reiniciar operaciones o pagar costos improductivos y quedarse sin recursos para reiniciar.

La opción es tomar deuda, si bien, los bancos y otras financieras, están dando plazos de gracia, no están teniendo algún tipo de subsidio ni apoyo, generarán costos financieros a las empresas no contemplado, que tardarán en recuperarse, ya que son financiamientos para cubrir pérdidas, más que para generar ingresos. Es decir que dichos créditos, de no estar en esta situación, probablemente no se estuvieran tomando, generan costos no productivos para cubrir otros. En México no hay apoyos para que los pequeños y medianos empresarios puedan solucionar dicha situación, en el mejor de los casos, los microapoyos para la población de menos recursos apoyarán la subsistencia, pero no la reactivación económica.

Todo esto lleva a la administración de la empresa a sentarse a hacer números enserio. Con esto quiero decir que tendrán que hacer todas las proyecciones que sean necesarias para que puedan evaluar el efecto que tendrá cada una de las alternativas en sus negocios, y con base en eso, tomar la mejor decisión que logre recuperar las operaciones de las empresas.

Es ese proceso, la administración tendrá que elaborar sus proyecciones de flujos de efectivo incluyendo todos los costos, gastos, intereses, impuestos e inversiones necesarios para salir de la contingencia, y evaluar también el efecto que tendrán en los flujos futuros y en cuanto tiempo será posible recuperar los niveles de operación y productividad.

El flujo de efectivo tendrá que contemplar una estimación realista del nivel de ingresos que cada empresa podrá lograr cuando entre en operaciones y en cuánto tiempo se podrá recuperar el nivel anterior.

También es importante prevenir la capacidad que se tendrá para obtener las materias primas e insumos necesarios para la operación, que a su vez dependerá de la capacidad de los proveedores para surtirlos. A este respecto habrá que contemplar que los términos de crédito que los proveedores otorgaban antes de la cuarentena podrían verse alterados por las propias necesidades de los proveedores.

Esto significa que después del estado de excepción económica que vivimos, todo el ambiente de negocios se verá alterado, en algunos casos con justificación pero en otros, simplemente porque las leyes de oferta y demanda estarán desequilibradas.